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dissabte, 22 de març del 2014
dimecres, 30 d’octubre del 2013
dissabte, 1 de juny del 2013
dimarts, 14 de maig del 2013
Conques? No, gràcies!
SOLTERONAS O HERMANAS, HUGO CÁCERES, Congregación de los Hermanos Cristianos, hcaceresguinet@gmail.com, ROMA (ITALIA).
ECLESALIA, 14/05/13.- El mensaje dirigido por el papa Francisco a la Unión de Superioras Mayores en su reunión en Roma ha suscitado un notable interés en los medios de comunicación debido a una afirmación que se convirtió rápidamente en el título de muchas noticias: “¡Sean madres, no solteronas!”.
ECLESALIA, 14/05/13.- El mensaje dirigido por el papa Francisco a la Unión de Superioras Mayores en su reunión en Roma ha suscitado un notable interés en los medios de comunicación debido a una afirmación que se convirtió rápidamente en el título de muchas noticias: “¡Sean madres, no solteronas!”.
Desafortunadamente los periodistas no han captado que la invocación del papa tiene su contexto en un discurso muy cariñoso y de aprecio a la vida religiosa femenina. El adjetivo solterona (definido escuetamente por la Real Academia:Entrada en años y que no se ha casado) alcanza en la mente del hablante español una serie de significados que van desde la mujer amargada que nunca disfrutó del lecho matrimonial ni la maternidad hasta la tía buena que teje bufandas y cría canarios. A nivel parroquial muchas solteronas tienen su lugar en los primeros reclinatorios del templo, arreglan las flores en los altares y visten santos (al menos en el Perú quedarse solterona tuvo un sinónimo en la expresión “se quedó para vestir santos”). Muchas de ellas son las incondicionales de la autoridad sacerdotal y celebran cumpleaños y aniversarios de ordenación como si fueran memorias obligadas. No estoy hablando aquí de aquellas mujeres solteras que son una verdadera fuerza apostólica en la vida parroquial por su contribución en los consejos pastorales, la toma de decisiones y sus habilidades sociales, a ellas no llamaríamos solteronas de sacristía sino más bien mujeres de Iglesia que no se casaron u optaron por no llevar una vida conyugal.
Ya que estoy involucrado en la predicación de retiros en los que la mayoría de las participantes son religiosas y varias veces ha pasado por mi mente hacer hincapié en que la vida consagrada fácilmente puede convertirse en una alianza de personas solteras aparentemente muy atareadas, me siento invitado a señalar diez diferencias entre lo que entiendo por solterona y mi percepción de la vida religiosa contemporánea auténtica; vale la aclaración de que todo lo que viene a continuación es perfectamente aplicable a los religiosos varones a quienes también se les puede exhortar “sean espiritualmente fecundos, no solterones”:
1. La solterona está enojada con la vida; determinada por la sociedad a encontrar realización solamente en la vida matrimonial, va por la vida censurando y condenando. La mujer consagrada acepta la realidad de la vida como es, es crítica de los valores pero disfruta de la vida y trabaja para el Reino.
2. La solterona no acepta los cambios porque prefiere un mundo pequeño conocido y seguro. La religiosa promueve los cambios necesarios, experimenta con las novedades que traen tiempos nuevos y está lista para pagar el precio de salir de las certezas de ayer.
3. La solterona nace de una frustración; la vocación religiosa nace de un encuentro con la persona de Jesús que arrasa cualquier otro proyecto.
4. El círculo de relaciones de la solterona es muy estrecho (la parroquia, sus mascotas, sus viejas amistades); las religiosas se desenvuelven en redes amplias de potencial espiritual, proyectos de transformación, grupos heterogéneos sin límites fijos.
5. Las solteronas son fuente de información de asuntos del pasado (recetas de la abuela, puntos de tejido, cómo era la Iglesia cuando todos llenábamos los templos); la religiosa contemporánea mira hacia el futuro, tiene visión para soñar con los ajustes que exige la historia, son fuente de información sobre los sueños del Reino.
6. Las solteronas cuidan al gato, tiestos de plantas o en el mejor de los casos de un sobrino; las religiosas están llamadas a cuidar de la creación, a tomar en serio la defensa de la vida y se ubican estratégicamente donde la vida padece disminución.
7. Las solteronas pueden convertirse en brujas, seres negativos que traman dañar al mundo que las irrita cada vez más; las consagradas pueden convertirse en místicas, profetisas y lideresas, acogen al mundo con un corazón amplio y generoso.
8. La religiosidad de las solteronas se apoya en sus imágenes controlables con oraciones escritas por otro y rituales establecidos; la espiritualidad de las religiosas debe ser individual con apertura a lo cósmico, un Dios siempre por descubrir.
9. Las solteronas son esclavas domesticadas de la vida parroquial, escuderas de los caballeros eclesiásticos dispuestas a sacrificarse en los flancos posteriores de su guerra contra el mundo; las religiosas son llamadas a un protagonismo propio, a imagen de santas como Teresa, Catalina o Edith, no necesitan varones que las inspiren o fortalezcan, conocen el límite de sus fuerzas pero no se someten al servilismo eclesial.
10. Las solteronas llevan las huellas de una vida sexual frustrada (la histeria, las manías, la autosatisfacción); las religiosas han hecho la paz con sus pulsiones sexuales y viven vidas gratificantes y satisfechas en una vida espiritual rica y un apostolado fecundo.
Ya que estoy involucrado en la predicación de retiros en los que la mayoría de las participantes son religiosas y varias veces ha pasado por mi mente hacer hincapié en que la vida consagrada fácilmente puede convertirse en una alianza de personas solteras aparentemente muy atareadas, me siento invitado a señalar diez diferencias entre lo que entiendo por solterona y mi percepción de la vida religiosa contemporánea auténtica; vale la aclaración de que todo lo que viene a continuación es perfectamente aplicable a los religiosos varones a quienes también se les puede exhortar “sean espiritualmente fecundos, no solterones”:
1. La solterona está enojada con la vida; determinada por la sociedad a encontrar realización solamente en la vida matrimonial, va por la vida censurando y condenando. La mujer consagrada acepta la realidad de la vida como es, es crítica de los valores pero disfruta de la vida y trabaja para el Reino.
2. La solterona no acepta los cambios porque prefiere un mundo pequeño conocido y seguro. La religiosa promueve los cambios necesarios, experimenta con las novedades que traen tiempos nuevos y está lista para pagar el precio de salir de las certezas de ayer.
3. La solterona nace de una frustración; la vocación religiosa nace de un encuentro con la persona de Jesús que arrasa cualquier otro proyecto.
4. El círculo de relaciones de la solterona es muy estrecho (la parroquia, sus mascotas, sus viejas amistades); las religiosas se desenvuelven en redes amplias de potencial espiritual, proyectos de transformación, grupos heterogéneos sin límites fijos.
5. Las solteronas son fuente de información de asuntos del pasado (recetas de la abuela, puntos de tejido, cómo era la Iglesia cuando todos llenábamos los templos); la religiosa contemporánea mira hacia el futuro, tiene visión para soñar con los ajustes que exige la historia, son fuente de información sobre los sueños del Reino.
6. Las solteronas cuidan al gato, tiestos de plantas o en el mejor de los casos de un sobrino; las religiosas están llamadas a cuidar de la creación, a tomar en serio la defensa de la vida y se ubican estratégicamente donde la vida padece disminución.
7. Las solteronas pueden convertirse en brujas, seres negativos que traman dañar al mundo que las irrita cada vez más; las consagradas pueden convertirse en místicas, profetisas y lideresas, acogen al mundo con un corazón amplio y generoso.
8. La religiosidad de las solteronas se apoya en sus imágenes controlables con oraciones escritas por otro y rituales establecidos; la espiritualidad de las religiosas debe ser individual con apertura a lo cósmico, un Dios siempre por descubrir.
9. Las solteronas son esclavas domesticadas de la vida parroquial, escuderas de los caballeros eclesiásticos dispuestas a sacrificarse en los flancos posteriores de su guerra contra el mundo; las religiosas son llamadas a un protagonismo propio, a imagen de santas como Teresa, Catalina o Edith, no necesitan varones que las inspiren o fortalezcan, conocen el límite de sus fuerzas pero no se someten al servilismo eclesial.
10. Las solteronas llevan las huellas de una vida sexual frustrada (la histeria, las manías, la autosatisfacción); las religiosas han hecho la paz con sus pulsiones sexuales y viven vidas gratificantes y satisfechas en una vida espiritual rica y un apostolado fecundo.
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diumenge, 30 de desembre del 2012
dimecres, 7 de novembre del 2012
Religió i malaltia mental

Religión y enfermedad mental, Jaume Triginé, 06/11/2012, Lupa Protestante
Introducción [1].
La enfermedad, física o mental, forma parte de los procesos de la finitud. Los datos estadísticos hacen referencia al hecho de que en torno a un veinticinco por ciento de la población ha cursado o cursará alguna psicopatología a lo largo de la vida.
A la hora de afrontar su causalidad, el pensamiento precientífico la asoció a fuerzas externas a la persona que ésta no podía controlar. El caso de las posesiones diabólicas en los tiempos bíblicos es un ejemplo. La creencia en los demonios, propia de las religiones mesopotámicas, influyó en las creencias de los judíos contemporáneos de Jesús. Hoy entendemos que los relatos evangélicos hacen referencia a casos de epilepsia, esquizofrenia, trastornos sociales… No es necesario, pues, apelar a instancias divinas ni demoníacas para explicar la enfermedad mental. No nos hallamos frente a un fatalismo. La enfermedad ha de ser tratada mediante las terapias psicológicas y psiquiátricas que estas disciplinas han desarrollado. La enfermedad mental no es un estigma a esconder, es una situación que puede ser superada.
Tampoco es la consecuencia del pecado de nadie, como históricamente se había creído cuando la religiosidad impregnaba la vida de las personas. La enfermedad mental no es un castigo. Frente a un hombre, ciego de nacimiento, le preguntaron a Jesús quién había pecado: ¿el ciego o sus padres? La respuesta del Maestro de Nazaret fue contundente: ni él ni sus padres. No cabe hurgar en una dimensión moral o religiosa para explicar la etiología de una psicopatología. Esta línea de pensamiento libera tanto al afectado como a su entorno familiar de los sentimientos de culpa que acompañan determinados trastornos como las neurosis, estados depresivos y otras patologías.
El hecho de que desde el protestantismo histórico no apelemos a la dimensión moral o religiosa para explicar los trastornos psicológicos no excluye dejar de considerar el papel de las alteraciones genéticas en determinados síndromes, el papel de las alteraciones de la bioquímica cerebral en las depresiones endógenas o el peso del entorno y de los actuales sistemas de vida, como ha puesto de relieve el doctor Luís Rojas Marcos en sus investigaciones.
Respecto al papel de la religiosidad en la salud mental, no hay una respuesta unívoca. Depende de cómo se entiende y vive el hecho religioso por parte de la persona y su entorno familiar y comunitario. Tendremos que reconocer que, en ocasiones, la religión puede actuar como un elemento potenciador de la patología, del mismo modo como puede ejercer un papel terapéutico. Entre los dos extremos, hallamos un abanico de casuísticas por cuanto más que enfermedades preferimos hablar de enfermos.
Práctica religiosa y psicopatología
La religión puede tener un papel negativo en la salud mental cuando presenta rasgos y relaciones sectarias, expresiones fundamentalistas y una normatividad limitadora de la libertad personal. En estos casos, puede potenciar determinados trastornos como la neurosis, la ansiedad… a causa de los sentimientos de culpa derivados de la imposibilidad de cumplir con la totalidad de sus exigencias y preceptos.
La religión puede tener un papel negativo en la salud mental cuando genera expectativas que no se cumplirán. Esto puede suceder en los actuales contextos carismáticos en forma de expectativas, por ejemplo de sanidad, que al no cumplirse generan frustración y dudas espirituales a la persona afectada o a su entorno familiar, en el sentido de no haber ejercitado suficientemente la fe para haber generado el milagro. Nos hallamos frente al “pensamiento mágico”.
La religión puede tener un papel negativo en la salud mental cuando representa una huida de la realidad. Es la búsqueda de Dios cuando las condiciones de la existencia nos sobrepasan y necesitamos buscar consuelo al dolor en lugar de afrontar la situación. Nos hallamos frente a la idealización de un ser supremo que salva mágicamente de las circunstancias adversas. En estos casos, tendremos que dar la razón a Sigmund Freud cuando manifestaba que la religión ponía de manifiesto la inmadurez psíquica del ser humano. La religión, en este supuesto, puede ayudar a evadirse de una realidad hostil y refugiarse en el delirio propio de un estado neurótico al proyectar en un futuro una nueva situacionalidad que venga a superar el actual estado de cosas.
El papel terapéutico de la religión
La fe cristiana no debe entenderse como una especie de “seguro” que nos protege de las circunstancias adversas de la finitud, incluyendo la enfermedad mental. Ahora bien, a muchos creyentes les permite asumir el principio de la realidad con más naturalidad y de forma menos traumática. La fe puede ayudar a superar las fases de negación (¡no puede ser!), de rebelión (¿por qué a mí?) y de depresión (estoy realmente enfermo) y asumir la realidad. No se trata de una resignación fatalista, sino de una conformidad con los hechos. A ello contribuye la sensación de seguridad existencial y de una vida con sentido. Es el papel positivo de la religión del que trataron psicoanalistas como Carl Gustav Jung o Víctor Frank desmarcándose de los postulados de Sigmund Freud.
La fe cristiana puede aportar un elemento de estabilidad emocional, tranquilidad, serenidad, paz interior… al considerar que la vida no es el resultado del azar, sino que tiene un sentido y un propósito, a pesar de que con demasiada frecuencia se nos presenta como un misterio, como es el caso de las enfermedades mentales.
Cuando el cristianismo es entendido y vivido de este modo, contribuye a la salud mental de la persona desde una perspectiva preventiva por el hecho de que:
• Contribuye al establecimiento de una autoestima equilibrada superadora de sentimientos disfuncionales de superioridad o inferioridad.
• Ayuda a desarrollar el autocontrol emocional, la ponderación…
• Posibilita vivir en conformidad con valores higiénicos como el respeto, la alteridad, la solidaridad, la justicia, el trabajo en favor de la paz…
• Algunos estudios (Toussaint y otros, 2001) establecen relaciones positivas entre la capacidad de perdonar y la salud mental. La práctica del perdón genera compasión, desarrolla la empatía, dibuja nuevos escenarios de confianza; su ausencia mantiene a la persona en el rencor, el odio, los pensamientos y sentimientos negativos y el aislamiento social.
• Ayuda a desarrollar el autocontrol emocional, la ponderación…
• Posibilita vivir en conformidad con valores higiénicos como el respeto, la alteridad, la solidaridad, la justicia, el trabajo en favor de la paz…
• Algunos estudios (Toussaint y otros, 2001) establecen relaciones positivas entre la capacidad de perdonar y la salud mental. La práctica del perdón genera compasión, desarrolla la empatía, dibuja nuevos escenarios de confianza; su ausencia mantiene a la persona en el rencor, el odio, los pensamientos y sentimientos negativos y el aislamiento social.
El cristianismo también puede contribuir a la salud mental de la persona mediante la mejora de su fondo patológico.
• El contenido de la fe cristiana ayuda al control y a la modificación de los pensamientos disfuncionales, base de emociones y conductas, como bien explica la corriente neoconductista.
• La fe cristiana puede ayudar a priorizar correctamente dando importancia, en primer lugar, a las personas y estableciendo equilibrios en las diferentes áreas de la actividad: tiempo personal, familiar, profesional, social, eclesial… minimizando el estrés.
• La fe es generadora de confianza, hecho que representa un soporte terapéutico frente a síntomas como la tristeza, la depresión… El psiquiatra Aaron Beck afirmó que la desesperanza se halla en el corazón de la depresión. También es un factor de peso en los casos de suicidio. Una visión esperanzada, dentro del realismo existencial, como la que proporciona la fe es facilitadora de los procesos de salud.
• La fe cristiana puede ayudar a priorizar correctamente dando importancia, en primer lugar, a las personas y estableciendo equilibrios en las diferentes áreas de la actividad: tiempo personal, familiar, profesional, social, eclesial… minimizando el estrés.
• La fe es generadora de confianza, hecho que representa un soporte terapéutico frente a síntomas como la tristeza, la depresión… El psiquiatra Aaron Beck afirmó que la desesperanza se halla en el corazón de la depresión. También es un factor de peso en los casos de suicidio. Una visión esperanzada, dentro del realismo existencial, como la que proporciona la fe es facilitadora de los procesos de salud.
La iglesia también tienen su papel en el tema que nos ocupa. Las comunidades deben ser inclusivas y no discriminar por ningún tipo de razón. Las personas con problemas de salud mental deben ser acogidas e integradas en función de sus posibilidades relacionales.
El enfermo mental ha de ser aceptado en su específica realidad, respetado en su dignidad personal, acompañado en su proceso, amado, ayudado y no culpabilizado.
Una voz tan autorizada como la de Jordi Font, doctor en medicina, especializado en psiquiatría y psicoterapeuta señala que la praxis religiosa puede llegar a ser una instancia estructurante de la personalidad y, por lo tanto, factor a considerar en el tratamiento de los trastornos mentales. La religión y la fe adulta son posibles, cuando son purificadas de las formas primitivas e infantiles con las que con demasiada frecuencia la religiosidad se manifiesta.
[1] Presentación expuesta en las X Jornades d’atenció espiritual i religiosa del Parc Sanitari de Sant Joan de Déu de Sant Boi, organizadas por l’associació UNESCO per al diàleg interreligiós
diumenge, 14 d’octubre del 2012
diumenge, 23 de setembre del 2012
dimarts, 17 de juliol del 2012
És curiós!
Coses que no sabia i que més em criden l'atenció de les trenta-cinc seleccionades per Libre Conocimiento:
- Si viste Regreso al Futuro 2, tal vez recuerdes que en el almanaque de los récord decía que en 1997 el equipo de Florida ganaría la Serie Mundial. En la época en que la película fue hecha (en los años 80), Florida ni siquiera tenia equipo. Sin embargo, el día 26 de Octubre de 1997, el Florida quedó campeón de las Series Mundiales, tal y como decía el almanaque de la película
- El sol libera más energía en un segundo que toda la energía consumida por la humanidad desde su inicio.
- Napoleón Bonaparte calculó que las piedras utilizadas en la construcción de las pirámides de Egipto, serían suficientes para construir un enorme muro alrededor de Francia.
- Los CDs fueron diseñados para tener una capacidad de 74 minutos de música porque esa es la duración de la Novena Sinfonía de Beethoven.
- Los relámpagos matan más que las erupciones volcánicas.
- El nombre HAL, del computador de la película 2001, Odisea en el Espacio, no fue escogido por casualidad. Esta formado por las letras inmediatamente anteriores a las que forman la palabra IBM.
- Los niños con nombres extraños, generalmente tienen más problemas mentales que las niñas.
- Antes del 1800, los zapatos para el pie izquierdo y derecho eran iguales.
- Cuando nace una culebra con dos cabezas, estas pelean entre sí por la comida.
- El nombre original de Luke Skywalker (La Guerra de las Galaxias) era Luke Starkiller.
- Una gota de petróleo es capaz de convertir 25 litros de agua en no potable.
- Las ovejas no beben agua en movimiento.
- Microsoft gasta más atendiendo llamadas de sus usuarios con problemas que produciendo sus programas.
- Los ojos de un hámster pueden caerse si lo cuelgan con la cabeza para abajo (quina angúnia! Que ningú faci la prova, sisplau!).
Si voleu veure la llista completa, cliqueu l'enllaç de dalt de tot.
dijous, 12 de juliol del 2012
Las personas altruistas tienen mayor volumen de materia gris en el cerebro
Una investigación relaciona por vez primera la neurofisiología con la generosidad humana
Por Yaiza Martínez. Tendencias 21
Las personas que se comportan más altruistamente presentan mayor cantidad de materia gris en la unión entre el lóbulo temporal y el lóbulo parietal del cerebro, en comparación con los individuos egoístas. Esto es lo que han revelado los resultados de un estudio realizado por especialistas de la Universidad de Zúrich, en Suiza, que constituyen la primera constatación de una conexión entre la anatomía cerebral, la actividad del cerebro y el comportamiento altruista.
Las personas que se comportan más altruistamente presentan mayor cantidad de materia gris en la unión entre el lóbulo temporal y el lóbulo parietal del cerebro, en comparación con los individuos egoístas. Esto es lo que han revelado los resultados de un estudio realizado por especialistas de la Universidad de Zúrich, en Suiza, que constituyen la primera constatación de una conexión entre la anatomía cerebral, la actividad del cerebro y el comportamiento altruista.
El volumen de una pequeña región del cerebro influye en la predisposición individual al comportamiento altruista.
Esto es lo que revelan los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Zúrich, en Suiza, en la que se ha constatado que las personas que se comportan más altruistamente presentan mayor cantidad de materia gris en la unión entre el lóbulo temporal y el lóbulo parietal del cerebro, en comparación con los individuos egoístas.
En general, se entiende por altruismo la tendencia a hacer el bien a los demás, aún a costa del propio provecho. ¿Por qué algunas personas son altruistas y otras no?
Estudios previos habían indicado que ciertas categorías sociales, como el sexo, los ingresos o la educación, podían explicar las diferencias existentes en el comportamiento altruista individual.
Por otro lado, estudios neurocientíficos recientes han demostrado que ciertas diferencias en la estructura cerebral pueden relacionarse con rasgos y habilidades distintivos de cada personalidad.
Ahora, por vez primera, los investigadores de la Universidad de Zúrich, dirigidos por Ernst Fehr, director del Departamento de económicas de dicha Universidad, demuestran la conexión entre la anatomía cerebral, la actividad del cerebro y el comportamiento altruista, informa la Universidad de Zúrich en un comunicado.
Buscando un origen neurofisiológico
Para analizar si las diferencias en este tipo de comportamiento tienen un origen neurobiológico, se pidió a un grupo de voluntarios que dividieran cierta cantidad de dinero entre ellos y otra persona anónima.
A los participantes se les ofreció en todo momento la opción de sacrificar cierta cantidad del dinero en beneficio de ese otro individuo desconocido. Dicho sacrificio fue calificado como “altruista”, porque suponía ayudar a otro, a costa del beneficio propio.
Los investigadores encontraron grandes diferencias en el comportamiento de los participantes: algunos de ellos estuvieron siempre dispuestos a compartir el dinero con la persona anónima, mientras que otros no estuvieron dispuestos a hacerlo casi nunca.
El objetivo de esta tarea era encontrar la causa neurobiológica de estas diferencias en la actitud individual. Investigaciones previas habían demostrado que cierta región del cerebro –el lugar en que los lóbulos parietal y temporal se encuentran- está relacionada con la capacidad de ponerse en la piel de otras personas para comprender sus pensamientos y sentimientos.
Dado que el altruismo está probablemente relacionado con esta capacidad, Fehr y su equipo sospecharon que diferencias individuales en esta parte del cerebro podrían estar vinculadas a las diferencias en el comportamiento altruista de los voluntarios.
Y acertaron. Tal y como afirma Yosuke Morishima, otro de los autores de la investigación: “Los voluntarios que se comportaron más altruistamente también tenían una mayor proporción de materia gris en la unión entre los lóbulos parietal y temporal”.
Diferencias en la actividad cerebral
Los participantes en el presente estudio también mostraron marcadas diferencias en lo que a actividad cerebral se refiere, en el momento de decidir cómo distribuir el dinero.
Se constató que, en el caso de los individuos egoístas, una pequeña región del cerebro situada detrás de la oreja se activaba ya cuando el coste del comportamiento altruista era muy bajo.
En las personas altruistas, sin embargo, esta región del cerebro se activaba solo cuando el coste del comportamiento altruista era muy alto.
En general, dicha región se “encendió” de manera especialmente fuerte en todos los voluntarios, cuando estos alcanzaban los límites de lo que ellos mismos consideraban “un comportamiento altruista apropiado”.
La razón, sospechan los investigadores, es que es en ese momento cuando existe la mayor necesidad de superar el egocentrismo humano natural, lo que se haría mediante la activación de esa área del cerebro.
Fehr agrega que: “Estos resultados nos resultan muy interesantes. Sin embargo, no se debe extraer de ellos la conclusión de que los comportamientos altruistas vienen determinados solo por factores biológicos”.
De hecho, el volumen de la materia gris también está influenciado por procesos sociales. Según el científico, estos hallazgos plantean, por tanto, la fascinante cuestión de hasta que punto es posible propiciar el desarrollo de regiones cerebrales clave en el comportamiento altruista, a través de una formación apropiada o de las normas sociales. Los resultados de la presente investigación han aparecido publicados en la revista Neuron.
Otros vínculos entre biología y altruismo
Otros estudios han establecido en los últimos años relaciones entre al altruismo y la biología. En 2010, un equipo de investigadores alemanes hizo público su hallazgo de un gen vinculado al altruismo: las personas que presentaban un tipo de minúscula variante en dicho gen eran el doble de generosas en obras de caridad que aquellas personas que no tenían dicha variante.
Por otro lado, en 2007, científicos hebreos descubrieron que existía una variación en otro gen concreto, el AVPR1a, en los individuos más altruistas. Según los investigadores, este hallazgo supuso la demostración empírica de la generosidad como comportamiento genético.
dimarts, 26 de juny del 2012
Infants: el dret a posar límits
Katia Hetter , CNN, 25-6-2012
Mi hija ocasionalmente se pone en huelga de besos y abrazos.
Tiene cuatro años. Puede darle abrazos o besos a sus padres, pero a muchas personas que conoce no, al menos ahora. Y no voy a obligarla.
“Me gustaría que abrazaras a la abuela, pero no voy a obligarte”, le dije recientemente.“¿No tengo que hacerlo?”, preguntó confirmando los hechos para estar segura.
No, no tiene que hacerlo. Y sólo para ser claros, no hay nada pasivo-agresivo, condicional o manipulador detrás de mi declaración. Quise decir lo que dije. No tiene que abrazar o besar a alguien sólo porque se lo ordene, ni siquiera a mí. No invalidaré los fuertes instintos de mis propios hijos de negarse a tocar a alguien que no quiere tocar.
Asumo que es su cuerpo, no el mío
No pertenece a sus padres, a su maestro de preescolar, a su maestro de baile o a su entrenador de futbol. Aunque debe tratar a las personas con respeto, no tiene que ofrecer afecto físico para complacerlos. Y mientras más pronto aprenda sobre la propiedad de sí misma y la responsabilidad sobre su cuerpo, mejor para ella.
El juicio de Jerry Sandusky, el exentrenador de futbol de Penn State acusado de abusar sexualmente de niños, reforzó mi determinación de enseñarle a mi hija que está bien decir que no a un adulto que pone la mano sobre ella; incluso una mano aparentemente amigable.
“Cuando forzamos a los niños a someterse al afecto no deseado para evitar ofender a un familiar o lastimar los sentimientos de un amigo, les enseñamos que sus cuerpos en realidad no les pertenecen porque tienen que dejar a un lado sus propios sentimientos sobre lo que se siente bien para ellos”, dijo Irene van der Zande, cofundadora y directora ejecutiva de Kidpower Teenpower Fullpower International (Poder total de niños y adolescentes), una organización sin fines de lucro especializada en enseñar seguridad personal y prevención de la violencia.
“Esto lleva a que los niños sean abusados sexualmente, a que las adolescentes se sometan a comportamientos sexuales para ‘que yo le guste’ y a que los niños soporten el bullying porque todos están ‘divirtiéndose’”.
Protección contra pederastas
Forzar a los niños a tocar a la gente cuando no quieren los deja vulnerables a los pederastas, la mayoría de los cuales son personas conocidas para el niño del que abusan, de acuerdo con Ursula Wagner, especialista de salud mental. Ninguno de los niños víctimas de abuso sexual o ataque sexual que ha atendido ha sido atacado por extraños, dijo.
A veces un niño puede reconocer algo extraño en tu cuñado, que nadie más sabe. Puede que no sea un pederasta. Puede que sólo no tenga ningún sentido de los límites o haga muchas cosquillas, lo que puede ser una tortura para una persona a la que no le gusta. O quizá podría ser un pederasta.
Obligarlos a dejarse tocar o abrazar “envía un mensaje de que hay ciertas situaciones en las que lo que hacen con sus cuerpos no depende de ellos”, dijo Wagner. “Si son obligados a mostrar afecto aunque no quieran, más adelante los hace vulnerables al abuso sexual”.
¿Por qué esperar hasta que haya problemas? La entrenadora de paternidad, Sharon Silver trabajó duro para cultivar el detector en los niños. “Es algo dentro de ti que te dice cuando algo está mal”, dijo Silver. Entrenar a tu hijo para que preste atención a estos instintos puede protegerlo en el futuro.
Tener sexo para complacer a alguien más
¿Te gustaría que tu hija tuviera sexo con su novio simplemente para hacerlo feliz? Los padres que justifican las órdenes a sus hijos para besar a la abuela podrían decir, “es diferente”.
Pero no lo es, de acuerdo con la autora Jennifer Lehr, quien escribe en blogs sobre su estilo de paternidad. Ordenar a los niños a besar o abrazar a un adulto que no quieren tocar les enseña a usar su cuerpo para complacerte a ti o a alguien más con autoridad o, realmente, a cualquiera.
“El mensaje que un niño obtiene es que no sólo es su responsabilidad el estado emocional de otra persona, sino también que deben sacrificar sus propios cuerpos para aumentar el ego de otros o satisfacer sus deseos de amor o afecto”, dijo Lehr.
“Ciertamente ningún padre quisiera que su hijo adolescente o adulto sintiera la presión de corresponder insinuaciones sexuales no deseadas, aun así muchos enseñan a sus hijos a una edad temprana que deben utilizar sus cuerpos para hacer felices a otros”, dijo.
No podemos ser groseros
Podrías pensar que los padres indolentes de mi hija no están enseñándole modales, pero eso no es verdad. Ella estrechará tu mano para saludarte y cuando nos despidamos.
Tiene que ser amable cuando saluda a las personas, ya sea que las conozca o no. Cuando la familia y amigos nos saludan, le doy la opción de “un abrazo o chocar las manos”. “Cuando los niños son realmente pequeños y tímidos, los padres pueden comenzar a ofrecerles opciones para tratar a las personas con respeto y cuidado”, dijo van der Zande. “Los modales; tratar a la gente con respeto y cuidado, son diferentes a demandar muestras físicas de afecto”.
Crea más trabajo
Negarse a ordenarle que dé abrazos y besos significa que hay más trabajo para mantener las relaciones y evitar que resulten lastimados los sentimientos. La mayoría de nuestra extensa familia vive lejos, así que es mi trabajo enseñarle a mi hija sobre las personas que no ve diariamente.
Nos aseguramos de que se mantenga en contacto con llamadas, Skype y regalos. Antes de las visitas de los seres queridos, que normalmente implican un vuelo de todo el día, hablo mucho sobre cómo estamos relacionados con nuestros invitados, qué significan para mí y qué vamos a hacer cuando lleguen. Les doy muchas oportunidades de interactuar con ella para que pueda aprender a confiar en ellos.
Les explico a los familiares que quieren saber por qué estamos dejando que decida a quién toca. Y cuando los abraza, la alegría es palpable. No es por obligación o una orden directa de mamá.
Y aunque espero estar enseñando a mi hija cómo cuidarse en el futuro, hay beneficios por permitirle expresar su afecto a su manera y a su propio ritmo. Cuando mi hija se acurrucó con mi madre en el sofá recientemente, felizmente hablando con ella sobre historias, calcetines, pies y otras cosas, la cara de mi madre se iluminó. Sabía que era real.
Tiene cuatro años. Puede darle abrazos o besos a sus padres, pero a muchas personas que conoce no, al menos ahora. Y no voy a obligarla.
“Me gustaría que abrazaras a la abuela, pero no voy a obligarte”, le dije recientemente.“¿No tengo que hacerlo?”, preguntó confirmando los hechos para estar segura.
No, no tiene que hacerlo. Y sólo para ser claros, no hay nada pasivo-agresivo, condicional o manipulador detrás de mi declaración. Quise decir lo que dije. No tiene que abrazar o besar a alguien sólo porque se lo ordene, ni siquiera a mí. No invalidaré los fuertes instintos de mis propios hijos de negarse a tocar a alguien que no quiere tocar.
Asumo que es su cuerpo, no el mío
No pertenece a sus padres, a su maestro de preescolar, a su maestro de baile o a su entrenador de futbol. Aunque debe tratar a las personas con respeto, no tiene que ofrecer afecto físico para complacerlos. Y mientras más pronto aprenda sobre la propiedad de sí misma y la responsabilidad sobre su cuerpo, mejor para ella.
El juicio de Jerry Sandusky, el exentrenador de futbol de Penn State acusado de abusar sexualmente de niños, reforzó mi determinación de enseñarle a mi hija que está bien decir que no a un adulto que pone la mano sobre ella; incluso una mano aparentemente amigable.
“Cuando forzamos a los niños a someterse al afecto no deseado para evitar ofender a un familiar o lastimar los sentimientos de un amigo, les enseñamos que sus cuerpos en realidad no les pertenecen porque tienen que dejar a un lado sus propios sentimientos sobre lo que se siente bien para ellos”, dijo Irene van der Zande, cofundadora y directora ejecutiva de Kidpower Teenpower Fullpower International (Poder total de niños y adolescentes), una organización sin fines de lucro especializada en enseñar seguridad personal y prevención de la violencia.
“Esto lleva a que los niños sean abusados sexualmente, a que las adolescentes se sometan a comportamientos sexuales para ‘que yo le guste’ y a que los niños soporten el bullying porque todos están ‘divirtiéndose’”.
Protección contra pederastas
Forzar a los niños a tocar a la gente cuando no quieren los deja vulnerables a los pederastas, la mayoría de los cuales son personas conocidas para el niño del que abusan, de acuerdo con Ursula Wagner, especialista de salud mental. Ninguno de los niños víctimas de abuso sexual o ataque sexual que ha atendido ha sido atacado por extraños, dijo.
A veces un niño puede reconocer algo extraño en tu cuñado, que nadie más sabe. Puede que no sea un pederasta. Puede que sólo no tenga ningún sentido de los límites o haga muchas cosquillas, lo que puede ser una tortura para una persona a la que no le gusta. O quizá podría ser un pederasta.
Obligarlos a dejarse tocar o abrazar “envía un mensaje de que hay ciertas situaciones en las que lo que hacen con sus cuerpos no depende de ellos”, dijo Wagner. “Si son obligados a mostrar afecto aunque no quieran, más adelante los hace vulnerables al abuso sexual”.
¿Por qué esperar hasta que haya problemas? La entrenadora de paternidad, Sharon Silver trabajó duro para cultivar el detector en los niños. “Es algo dentro de ti que te dice cuando algo está mal”, dijo Silver. Entrenar a tu hijo para que preste atención a estos instintos puede protegerlo en el futuro.
Tener sexo para complacer a alguien más
¿Te gustaría que tu hija tuviera sexo con su novio simplemente para hacerlo feliz? Los padres que justifican las órdenes a sus hijos para besar a la abuela podrían decir, “es diferente”.
Pero no lo es, de acuerdo con la autora Jennifer Lehr, quien escribe en blogs sobre su estilo de paternidad. Ordenar a los niños a besar o abrazar a un adulto que no quieren tocar les enseña a usar su cuerpo para complacerte a ti o a alguien más con autoridad o, realmente, a cualquiera.
“El mensaje que un niño obtiene es que no sólo es su responsabilidad el estado emocional de otra persona, sino también que deben sacrificar sus propios cuerpos para aumentar el ego de otros o satisfacer sus deseos de amor o afecto”, dijo Lehr.
“Ciertamente ningún padre quisiera que su hijo adolescente o adulto sintiera la presión de corresponder insinuaciones sexuales no deseadas, aun así muchos enseñan a sus hijos a una edad temprana que deben utilizar sus cuerpos para hacer felices a otros”, dijo.
No podemos ser groseros
Podrías pensar que los padres indolentes de mi hija no están enseñándole modales, pero eso no es verdad. Ella estrechará tu mano para saludarte y cuando nos despidamos.
Tiene que ser amable cuando saluda a las personas, ya sea que las conozca o no. Cuando la familia y amigos nos saludan, le doy la opción de “un abrazo o chocar las manos”. “Cuando los niños son realmente pequeños y tímidos, los padres pueden comenzar a ofrecerles opciones para tratar a las personas con respeto y cuidado”, dijo van der Zande. “Los modales; tratar a la gente con respeto y cuidado, son diferentes a demandar muestras físicas de afecto”.
Crea más trabajo
Negarse a ordenarle que dé abrazos y besos significa que hay más trabajo para mantener las relaciones y evitar que resulten lastimados los sentimientos. La mayoría de nuestra extensa familia vive lejos, así que es mi trabajo enseñarle a mi hija sobre las personas que no ve diariamente.
Nos aseguramos de que se mantenga en contacto con llamadas, Skype y regalos. Antes de las visitas de los seres queridos, que normalmente implican un vuelo de todo el día, hablo mucho sobre cómo estamos relacionados con nuestros invitados, qué significan para mí y qué vamos a hacer cuando lleguen. Les doy muchas oportunidades de interactuar con ella para que pueda aprender a confiar en ellos.
Les explico a los familiares que quieren saber por qué estamos dejando que decida a quién toca. Y cuando los abraza, la alegría es palpable. No es por obligación o una orden directa de mamá.
Y aunque espero estar enseñando a mi hija cómo cuidarse en el futuro, hay beneficios por permitirle expresar su afecto a su manera y a su propio ritmo. Cuando mi hija se acurrucó con mi madre en el sofá recientemente, felizmente hablando con ella sobre historias, calcetines, pies y otras cosas, la cara de mi madre se iluminó. Sabía que era real.
divendres, 22 de juny del 2012
El Amor, remedio de patologías sociales y eclesiales
José Antonio Vázquez Mosquera, Religión Digital, 22 de junio de 2012
Una de las constataciones de las ciencias sociales, en especial de la psicología en sus diversos enfoques, es la existencia de una patología colectiva en la sociedad humana. La sociedad está enferma, nos dicen los psicólogos humanistas, y creo que con mucha razón.
Naturalmente no se trata de negar los numerosos avances de la sociedad en muchos campos (y también retrocesos en otros), sino de constatar que, a pesar de ellos, y en ocasiones, a causa de ellos, la sociedad sigue estando en situación de tener que mejorar mucho, de humanizarse mucho más.
Algunos psicólogos y psiquiatras han señalado al odio hacia uno mismo como el centro de todo lo patológico en nuestras sociedades, odio que luego se proyecta contra los demás.
E. Fromm hablaba de la existencia, en nuestra sociedad, de una cultura necrófila, es decir, que “odia la vida”, buscando el control neurótico sobre ella, hasta el punto de sofocarla.Claudio Naranjo nos señala la desconfianza que nuestra sociedad, en gran medida autoritaria, patriarcal, racionalista, mercantilista, burocrática… tiene hacia la naturaleza humana. Dice que, en la base de una parte de nuestra cultura, habría una negación de que la bondad y la virtud están en el fondo de lo humano, y por ello, se buscaría el castigo y el control del otro y de uno mismo, más que el cuidado, la promoción y el desarrollo de nuestras posibilidades. W. Reich denominó a esta actitud “la peste emocional”, una enfermedad debida a una carencia infantil de amor, como la neurosis, pero que, se diferencia de ésta, en que afecta a nivel social y no sólo individual. Sería un intento enfermizo de superar la propia neurosis, aliándose con lo enfermizo de ella, para superar la angustia que genera, imponiendo a los demás nuestra visión deformada de la realidad. El enfermo de peste emocional es un promotor de la represión contra todo lo que sea saludable, espontáneo, amoroso o lleno de vida, pues, en el fondo, odia la vida y al ser humano, desarrollando así un sadismo sutil contra los que ve más sanos, cuyo dolor le calma momentáneamente la angustia y el malestar interno. Desgraciadamente, es inconsciente de su actitud. El modo habitual de actuar del “enfermo de peste emocional” es sembrando el miedo y la desconfianza sobre los demás, lo que constituye la raíz del odio al otro. La difamación es su manera habitual de actuar, difamación que precede a la agresión directa cuando la enfermedad es grave. El fascismo o el estalinismo son ejemplos paradigmáticos de sociedades dominadas por esta enfermedad.
En cualquier caso, creo que no hay que demonizar esta enfermedad. En el fondo de ella, como en todo lo humano, está el anhelo de amor, esta patología sería un modo, desordenado y muy perjudicial, de intentar alcanzar ese amor, que es nuestra verdadera naturaleza y lo que todos deseamos vivir. Hemos de ayudar al enfermo, sabiendo que, al liberarse de la enfermedad que le bloquea, surgirá de nuevo el amor, que estaba reprimido por el odio a sí y a los demás. Dicen en el zen que un gran bloque de hielo produce mucho más volumen de agua al derretirse que el volumen del hielo original.
Podría pensarse que lo que estos psicólogos han constatado son los efectos sociales y emocionales de lo que los cristianos llamamos pecado, es decir, el daño que ha sufrido nuestra naturaleza bondadosa a causa de un amor desviado dirigido, no hacia Dios, hacia el misterio más profundo que está en nosotros, sino hacia otros objetos a los que damos más importancia (el ego, el poder, el dinero, el prestigio…), rompiendo así nuestra armonía y unidad interna. Este amor desordenado nos desordena, nos fragmenta y nos convierte en generadores de desorden y daño.
La patrística cristiana decía que hemos perdido la semejanza con Dios (la vivencia del amor) y la imagen de Dios en nosotros, nuestra naturaleza (la libertad), está dañada, si bien, no hemos perdido la bondad original que somos. El monacato, los caminos contemplativos, son precisamente caminos para recuperar esa imagen y semejanza perdidas, el amor y la libertad; son terapias para sanar la peste emocional que nace del odio a nosotros mismos, a la vida y a los demás.
Por desgracia, también puede constatarse el efecto de la “peste emocional” en los ámbitos eclesiales, en ocasiones (y sorprendemente) de modo más acusado que en otros ambientes. Como siempre, los enfermos de peste emocional se dirigen a atacar aquellos “lugares” o “grupos” donde se percibe puede haber más vida, más luz, intentando impedir que esta vida y discernimiento saludables se difundan. Me voy a fijar en varios ámbitos eclesiales en los que constato que parece centrarse más el ataque de esta enfermedad.
Por un lado, una actitud o “sensiblidad” enfermiza, muy frecuente en ciertos ámbitos eclesiales, es la descalificación a todo lo que provenga del Magisterio y de la jerarquía eclesial, sin matices. Se intenta hacer creer que la jerarquía y el magisterio son malignos en sí mismos, se les intenta presentar como enemigos de la libertad y de la razón, no se reconoce la riqueza de matices y de puntos de vista, que en los documentos del magisterio se expresan, ni se reconoce la labor de la jerarquía al servicio de la Iglesia y de la sociedad, en especial, de los más pobres. Naturalmente puede ser legítima una crítica a determinadas actitudes o posturas y a determinadas actuaciones, lo que creo que no es de recibo, es injusto, es la descalificación global, la generalización demonizadora del otro. Y ahí es donde se percibe la labor de la peste emocional.
Más extendida ahora en los ámbitos que más ruido hacen en la iglesia, es la postura o “sensibilidad” que pretende presentarse como ultraortodoxa, y muy defensora de la jerarquía y el magisterio, siendo en realidad muy crítica de muchas de las orientaciones del magisterio actual, aunque disimulen su actitud crítica con una pretendida declaración de ortodoxia y una llamada continua a la persecución contra los “no ortodoxos”, según ellos, imagino que para distraer la atención hacia lo que, según su propia visión, habría que llamar su “heterodoxia”, debida, en este caso, a la influencia, en muchos casos, del pensamiento ultraderechista. No se trata de negar la posibilidad de una legítima crítica, sino de señalar la actitud poco transparente de quien pretende ocultar las verdaderas razones e influencias de su pensamiento.
Uno de los ataques más frecuentes, que realiza esta corriente, es la descalificación del “diálogo interreligioso”, dirigiendo a cualquier iniciativa en esa dirección los epítetos más insultantes. Ante estos ataques habría que recordar, como dice Benedicto XVI que “desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica ha dado especial relieve a la importancia del diálogo y la colaboración con los miembros de otras religiones”. Una muestra de la importancia dada a estas iniciativas han sido las reuniones de Asis para orar juntos miembros de diferentes religiones. Además, como señala el papa: “Este tipo de diálogo necesita llevarse a cabo en distintos niveles y no se debería limitar a discusiones formales”. (Discurso del papa en su viaje a Inglaterra). Animando a realizar un diálogo de oración, de vida juntos, de acción y de compromiso conjunto por la paz y la justicia.
En este ataque contra todo diálogo interreligioso se olvidan los matices dados por el magisterio, en orden a realizar un adecuado y saludable discernimiento, y se olvida todo lo que en los textos del magisterio se refiere a lo positivo que se encuentra en las otras religiones o espiritualidades. Es curioso cómo se demoniza el uso de técnicas de meditación de origen oriental, contradiciendo así la legitimidad en su uso, con discernimiento claro, que fue aceptada por el actual papa cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Así se expresaba el entonces Cardenal Ratzinger: “ No se deben despreciar… por el mero hecho de no ser cristianas”.(Orationis Formas n.16). Y el hecho de que deban ser discernidas “no impide que… puedan constituir un método adecuado para ayudar a la persona a hacer oración” (Orationis Formas 28).
También se demoniza todo tipo de ayudas provenientes de espiritualidades y terapias diversas que han ido surgiendo en Occidente, tras el contacto con Oriente y el desarrollo de la psicología. Se descalifican como provenientes del movimiento de la Nueva Era y se rechazan sin discernimiento. Sin embargo el documento elaborado por los Pontificios Consejos de la Cultura y del diálogo interreligioso (Jesucristo, portador del agua de la vida) señala en el punto 6.2: “se ha abusado del término Nueva Era para demonizar a ciertas personas y prácticas…lo que cuenta es la relación de la persona, el grupo, la práctica… con los principios del cristianismo”. Es decir, nada de descalificaciones en bloque, sino un discernimiento en cada caso de si la praxis o metodología se realiza de acuerdo a la visión cristiana o no.
Otros se escandalizan de que el conocimiento de las otras religiones nos lleve a redescubrir el valor de la propia tradición, pero se olvidan de que el propio Papa Juan Pablo II así lo señalaba en Novo Millennio Ineunte n.56: “No es raro que el Espíritu de Dios que sopla donde quiere, suscite en la experiencia humana universal signos de su presencia, que ayudan a los mismos discípulos de Cristo a comprender más profundamente el mensaje del que son portadores”.
Otro de los ámbitos que también sufren la frecuente descalificación de estos católicos, muchas veces cercanos a la ultraderecha, es la vida religiosa, uno de los “lugares” de la Iglesia con más vida, como recordaba la Lumen Gentium (n. 47), y por tanto, que es objeto de mayor ataque de la plaga emocional. En especial, son objeto de ataque los monasterios contemplativos, uno de los corazones de la Iglesia.
Se descalifica cualquier acción pastoral que realicen los monjes, como si fuera impropio de ellos, desconociendo así la historia del monacato, que siempre ha realizado una labor legítima de apostolado y caridad (como se reconoce en el n.9 de Pecfectae Caritatis), si bien no sea ésta su labor principal y sí una posibilidad siempre válida. Incluso una orden dedicada íntegramente a la contemplación como la orden cisterciense de la estrecha observancia permite en sus constituciones que un monje realice labores pastorales con permiso de su abad (Estatuto 31 A).
Se critica también que los monasterios compartan su carisma con los laicos, cuando es algo que la “exhortación apostólica Vita Consecrata” pide en su número 55: “estos nuevos caminos de comunión y colaboración (con los laicos) merecen ser alentados”. Admitiendo incluso que los religiosos, con permiso de sus superiores “puedan participar con formas específicas de colaboración en iniciativas laicales” (Vita Consecrata 56).
Además en el n.102 se dice: “el diálogo interreligioso forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia, los Institutos de Vida Consagrada no pueden dejar de comprometerse en este campo”. Pide así la exhortación que los religiosos colaboren con personas de otras religiones o creencias en diversos ámbitos, también en la defensa de la justicia y la paz.
Este diálogo como señalaba Benedicto XVI en Asis no se realiza solo con los creyentes de otras religiones sino también con “personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de Dios”… “Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero Dios, cuya imagen en las religiones, por el modo en que muchas veces se practican, queda frecuentemente oculta”. Como señala el Papa no se trata sólo de orar juntos sino que “Se trata más bien del estar juntos en camino hacia la verdad, del compromiso decidido por la dignidad del hombre y de hacerse cargo en común de la causa de la paz, contra toda especie de violencia destructora del derecho”.
R. Panikkar ya comentaba la tendencia, por parte de algunos, a impedir la evolución de lo monástico, como una tensión que se daba actualmente en todas las religiones, no sólo en la católica. Es una muestra de la importancia que todavía tiene el monacato en las religiones y de su carácter benéfico y vivificador. La mejor muestra de ello es el ser atacado por los enfermos de la plaga emocional que tienen una especial intuición para detectar donde se da la vida y acudir allí a oponerse. Decía Panikkar: “me refiero a la tendencia a mantener las viejas instituciones monásticas como piezas de museo e impidiendo su evolución, ya que evolucionar es algo considerado como una traición… resulta problemático y por último anula su mismo propósito, si se hace desde el exterior, como un resultado de presiones más o menos sutiles”. Thomas Merton también habló en su momento de la existencia de algunos que creían que el monje debía ser una especie de robot religioso que se limitara al cumplimiento de las normas eclesiásticas, en realidad, lo más contrario al espíritu del monacato, espíritu de libertad y parrhesia.
¿Cómo curar la plaga emocional?
El enfermo de la plaga emocional ha llegado a ese estado por haber establecido una relación con alguien significativo de su infancia, en la cual no fue aceptado, no fue respetado ni amado verdaderamente. Para curarse necesita poder establecer una relación terapéutica en la que sienta que se le acepta y se le respeta, a la vez, que se mantienen los límites de ambos. Se trata, pues, de mantener una actitud que podríamos llamar asertiva, es decir, que respete al enfermo, le muestre su dignidad y derechos, a la vez, que se defienden los propios derechos sin atacar la dignidad del otro. Por otro lado, también sería necesaria una actitud empática, que se alíe con su sufrimiento y se ponga en su lugar, dándonos cuenta de la angustia y dolor, además del anhelo de amor y respeto, que hay debajo de sus actitudes antisociales. Confiar en la naturaleza positiva del ser humano es algo muy importante para poder sostener estas actitudes contra ataques en ocasiones agresivos e injustos de estos enfermos. Pero caer en una actitud de huida o de agresividad ante ellos no sanará a este enfermo que puede generar mucho daño para sí y para la sociedad. El Amor, como siempre, un amor ordenado e inteligente, es el único remedio de esta patología, cuya presencia es tan frecuente todavía entre nosotros.
Naturalmente no se trata de negar los numerosos avances de la sociedad en muchos campos (y también retrocesos en otros), sino de constatar que, a pesar de ellos, y en ocasiones, a causa de ellos, la sociedad sigue estando en situación de tener que mejorar mucho, de humanizarse mucho más.
Algunos psicólogos y psiquiatras han señalado al odio hacia uno mismo como el centro de todo lo patológico en nuestras sociedades, odio que luego se proyecta contra los demás.
E. Fromm hablaba de la existencia, en nuestra sociedad, de una cultura necrófila, es decir, que “odia la vida”, buscando el control neurótico sobre ella, hasta el punto de sofocarla.Claudio Naranjo nos señala la desconfianza que nuestra sociedad, en gran medida autoritaria, patriarcal, racionalista, mercantilista, burocrática… tiene hacia la naturaleza humana. Dice que, en la base de una parte de nuestra cultura, habría una negación de que la bondad y la virtud están en el fondo de lo humano, y por ello, se buscaría el castigo y el control del otro y de uno mismo, más que el cuidado, la promoción y el desarrollo de nuestras posibilidades. W. Reich denominó a esta actitud “la peste emocional”, una enfermedad debida a una carencia infantil de amor, como la neurosis, pero que, se diferencia de ésta, en que afecta a nivel social y no sólo individual. Sería un intento enfermizo de superar la propia neurosis, aliándose con lo enfermizo de ella, para superar la angustia que genera, imponiendo a los demás nuestra visión deformada de la realidad. El enfermo de peste emocional es un promotor de la represión contra todo lo que sea saludable, espontáneo, amoroso o lleno de vida, pues, en el fondo, odia la vida y al ser humano, desarrollando así un sadismo sutil contra los que ve más sanos, cuyo dolor le calma momentáneamente la angustia y el malestar interno. Desgraciadamente, es inconsciente de su actitud. El modo habitual de actuar del “enfermo de peste emocional” es sembrando el miedo y la desconfianza sobre los demás, lo que constituye la raíz del odio al otro. La difamación es su manera habitual de actuar, difamación que precede a la agresión directa cuando la enfermedad es grave. El fascismo o el estalinismo son ejemplos paradigmáticos de sociedades dominadas por esta enfermedad.
En cualquier caso, creo que no hay que demonizar esta enfermedad. En el fondo de ella, como en todo lo humano, está el anhelo de amor, esta patología sería un modo, desordenado y muy perjudicial, de intentar alcanzar ese amor, que es nuestra verdadera naturaleza y lo que todos deseamos vivir. Hemos de ayudar al enfermo, sabiendo que, al liberarse de la enfermedad que le bloquea, surgirá de nuevo el amor, que estaba reprimido por el odio a sí y a los demás. Dicen en el zen que un gran bloque de hielo produce mucho más volumen de agua al derretirse que el volumen del hielo original.
Podría pensarse que lo que estos psicólogos han constatado son los efectos sociales y emocionales de lo que los cristianos llamamos pecado, es decir, el daño que ha sufrido nuestra naturaleza bondadosa a causa de un amor desviado dirigido, no hacia Dios, hacia el misterio más profundo que está en nosotros, sino hacia otros objetos a los que damos más importancia (el ego, el poder, el dinero, el prestigio…), rompiendo así nuestra armonía y unidad interna. Este amor desordenado nos desordena, nos fragmenta y nos convierte en generadores de desorden y daño.
La patrística cristiana decía que hemos perdido la semejanza con Dios (la vivencia del amor) y la imagen de Dios en nosotros, nuestra naturaleza (la libertad), está dañada, si bien, no hemos perdido la bondad original que somos. El monacato, los caminos contemplativos, son precisamente caminos para recuperar esa imagen y semejanza perdidas, el amor y la libertad; son terapias para sanar la peste emocional que nace del odio a nosotros mismos, a la vida y a los demás.
Por desgracia, también puede constatarse el efecto de la “peste emocional” en los ámbitos eclesiales, en ocasiones (y sorprendemente) de modo más acusado que en otros ambientes. Como siempre, los enfermos de peste emocional se dirigen a atacar aquellos “lugares” o “grupos” donde se percibe puede haber más vida, más luz, intentando impedir que esta vida y discernimiento saludables se difundan. Me voy a fijar en varios ámbitos eclesiales en los que constato que parece centrarse más el ataque de esta enfermedad.
Por un lado, una actitud o “sensiblidad” enfermiza, muy frecuente en ciertos ámbitos eclesiales, es la descalificación a todo lo que provenga del Magisterio y de la jerarquía eclesial, sin matices. Se intenta hacer creer que la jerarquía y el magisterio son malignos en sí mismos, se les intenta presentar como enemigos de la libertad y de la razón, no se reconoce la riqueza de matices y de puntos de vista, que en los documentos del magisterio se expresan, ni se reconoce la labor de la jerarquía al servicio de la Iglesia y de la sociedad, en especial, de los más pobres. Naturalmente puede ser legítima una crítica a determinadas actitudes o posturas y a determinadas actuaciones, lo que creo que no es de recibo, es injusto, es la descalificación global, la generalización demonizadora del otro. Y ahí es donde se percibe la labor de la peste emocional.
Más extendida ahora en los ámbitos que más ruido hacen en la iglesia, es la postura o “sensibilidad” que pretende presentarse como ultraortodoxa, y muy defensora de la jerarquía y el magisterio, siendo en realidad muy crítica de muchas de las orientaciones del magisterio actual, aunque disimulen su actitud crítica con una pretendida declaración de ortodoxia y una llamada continua a la persecución contra los “no ortodoxos”, según ellos, imagino que para distraer la atención hacia lo que, según su propia visión, habría que llamar su “heterodoxia”, debida, en este caso, a la influencia, en muchos casos, del pensamiento ultraderechista. No se trata de negar la posibilidad de una legítima crítica, sino de señalar la actitud poco transparente de quien pretende ocultar las verdaderas razones e influencias de su pensamiento.
Uno de los ataques más frecuentes, que realiza esta corriente, es la descalificación del “diálogo interreligioso”, dirigiendo a cualquier iniciativa en esa dirección los epítetos más insultantes. Ante estos ataques habría que recordar, como dice Benedicto XVI que “desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica ha dado especial relieve a la importancia del diálogo y la colaboración con los miembros de otras religiones”. Una muestra de la importancia dada a estas iniciativas han sido las reuniones de Asis para orar juntos miembros de diferentes religiones. Además, como señala el papa: “Este tipo de diálogo necesita llevarse a cabo en distintos niveles y no se debería limitar a discusiones formales”. (Discurso del papa en su viaje a Inglaterra). Animando a realizar un diálogo de oración, de vida juntos, de acción y de compromiso conjunto por la paz y la justicia.
En este ataque contra todo diálogo interreligioso se olvidan los matices dados por el magisterio, en orden a realizar un adecuado y saludable discernimiento, y se olvida todo lo que en los textos del magisterio se refiere a lo positivo que se encuentra en las otras religiones o espiritualidades. Es curioso cómo se demoniza el uso de técnicas de meditación de origen oriental, contradiciendo así la legitimidad en su uso, con discernimiento claro, que fue aceptada por el actual papa cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Así se expresaba el entonces Cardenal Ratzinger: “ No se deben despreciar… por el mero hecho de no ser cristianas”.(Orationis Formas n.16). Y el hecho de que deban ser discernidas “no impide que… puedan constituir un método adecuado para ayudar a la persona a hacer oración” (Orationis Formas 28).
También se demoniza todo tipo de ayudas provenientes de espiritualidades y terapias diversas que han ido surgiendo en Occidente, tras el contacto con Oriente y el desarrollo de la psicología. Se descalifican como provenientes del movimiento de la Nueva Era y se rechazan sin discernimiento. Sin embargo el documento elaborado por los Pontificios Consejos de la Cultura y del diálogo interreligioso (Jesucristo, portador del agua de la vida) señala en el punto 6.2: “se ha abusado del término Nueva Era para demonizar a ciertas personas y prácticas…lo que cuenta es la relación de la persona, el grupo, la práctica… con los principios del cristianismo”. Es decir, nada de descalificaciones en bloque, sino un discernimiento en cada caso de si la praxis o metodología se realiza de acuerdo a la visión cristiana o no.
Otros se escandalizan de que el conocimiento de las otras religiones nos lleve a redescubrir el valor de la propia tradición, pero se olvidan de que el propio Papa Juan Pablo II así lo señalaba en Novo Millennio Ineunte n.56: “No es raro que el Espíritu de Dios que sopla donde quiere, suscite en la experiencia humana universal signos de su presencia, que ayudan a los mismos discípulos de Cristo a comprender más profundamente el mensaje del que son portadores”.
Otro de los ámbitos que también sufren la frecuente descalificación de estos católicos, muchas veces cercanos a la ultraderecha, es la vida religiosa, uno de los “lugares” de la Iglesia con más vida, como recordaba la Lumen Gentium (n. 47), y por tanto, que es objeto de mayor ataque de la plaga emocional. En especial, son objeto de ataque los monasterios contemplativos, uno de los corazones de la Iglesia.
Se descalifica cualquier acción pastoral que realicen los monjes, como si fuera impropio de ellos, desconociendo así la historia del monacato, que siempre ha realizado una labor legítima de apostolado y caridad (como se reconoce en el n.9 de Pecfectae Caritatis), si bien no sea ésta su labor principal y sí una posibilidad siempre válida. Incluso una orden dedicada íntegramente a la contemplación como la orden cisterciense de la estrecha observancia permite en sus constituciones que un monje realice labores pastorales con permiso de su abad (Estatuto 31 A).
Se critica también que los monasterios compartan su carisma con los laicos, cuando es algo que la “exhortación apostólica Vita Consecrata” pide en su número 55: “estos nuevos caminos de comunión y colaboración (con los laicos) merecen ser alentados”. Admitiendo incluso que los religiosos, con permiso de sus superiores “puedan participar con formas específicas de colaboración en iniciativas laicales” (Vita Consecrata 56).
Además en el n.102 se dice: “el diálogo interreligioso forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia, los Institutos de Vida Consagrada no pueden dejar de comprometerse en este campo”. Pide así la exhortación que los religiosos colaboren con personas de otras religiones o creencias en diversos ámbitos, también en la defensa de la justicia y la paz.
Este diálogo como señalaba Benedicto XVI en Asis no se realiza solo con los creyentes de otras religiones sino también con “personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de Dios”… “Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero Dios, cuya imagen en las religiones, por el modo en que muchas veces se practican, queda frecuentemente oculta”. Como señala el Papa no se trata sólo de orar juntos sino que “Se trata más bien del estar juntos en camino hacia la verdad, del compromiso decidido por la dignidad del hombre y de hacerse cargo en común de la causa de la paz, contra toda especie de violencia destructora del derecho”.
R. Panikkar ya comentaba la tendencia, por parte de algunos, a impedir la evolución de lo monástico, como una tensión que se daba actualmente en todas las religiones, no sólo en la católica. Es una muestra de la importancia que todavía tiene el monacato en las religiones y de su carácter benéfico y vivificador. La mejor muestra de ello es el ser atacado por los enfermos de la plaga emocional que tienen una especial intuición para detectar donde se da la vida y acudir allí a oponerse. Decía Panikkar: “me refiero a la tendencia a mantener las viejas instituciones monásticas como piezas de museo e impidiendo su evolución, ya que evolucionar es algo considerado como una traición… resulta problemático y por último anula su mismo propósito, si se hace desde el exterior, como un resultado de presiones más o menos sutiles”. Thomas Merton también habló en su momento de la existencia de algunos que creían que el monje debía ser una especie de robot religioso que se limitara al cumplimiento de las normas eclesiásticas, en realidad, lo más contrario al espíritu del monacato, espíritu de libertad y parrhesia.
¿Cómo curar la plaga emocional?
El enfermo de la plaga emocional ha llegado a ese estado por haber establecido una relación con alguien significativo de su infancia, en la cual no fue aceptado, no fue respetado ni amado verdaderamente. Para curarse necesita poder establecer una relación terapéutica en la que sienta que se le acepta y se le respeta, a la vez, que se mantienen los límites de ambos. Se trata, pues, de mantener una actitud que podríamos llamar asertiva, es decir, que respete al enfermo, le muestre su dignidad y derechos, a la vez, que se defienden los propios derechos sin atacar la dignidad del otro. Por otro lado, también sería necesaria una actitud empática, que se alíe con su sufrimiento y se ponga en su lugar, dándonos cuenta de la angustia y dolor, además del anhelo de amor y respeto, que hay debajo de sus actitudes antisociales. Confiar en la naturaleza positiva del ser humano es algo muy importante para poder sostener estas actitudes contra ataques en ocasiones agresivos e injustos de estos enfermos. Pero caer en una actitud de huida o de agresividad ante ellos no sanará a este enfermo que puede generar mucho daño para sí y para la sociedad. El Amor, como siempre, un amor ordenado e inteligente, es el único remedio de esta patología, cuya presencia es tan frecuente todavía entre nosotros.
dimarts, 12 de juny del 2012
dimecres, 23 de maig del 2012
dissabte, 12 de maig del 2012
Monje tildado de hereje por interpretaciones psicológicas de la biblia
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El religioso alemán Anselm Grün es uno de los autores de temas espirituales más importantes hoy.
Anselm Grün tiene tantos amigos como enemigos. Los más conservadores de la Iglesia Católica Romana -a la que pertenece- lo han tildado de hereje, de pernicioso y blasfemo, de defensor de la homosexualidad y de algo que lo hubiera llevado a la horca en otras épocas: hacer autoayuda con las sagradas escrituras.
Pero sus millones de discípulos en el mundo, que viven pendientes de que publique un nuevo libro (lleva 300 títulos traducidos a unos 30 idiomas), lo consideran una voz renovadora que les ha enseñado a tener una fe madura, analítica. Y lo siguen con devoción.
Anselm Grün es un alemán de 67 años, monje benedictino de la abadía de Münsterschwarzach desde los 21, doctor en Teología, filósofo, psicólogo y especialista en Ciencias Económicas. Todas estas áreas del conocimiento las combina en su propuesta evangelizadora, en la que plantea a Cristo como terapeuta y propone, entre otras cosas, un catolicismo de puertas abiertas y un acompañamiento espiritual profundo a los fieles.
También insiste en la necesidad de difundir la fe de la mano de la intelectualidad, tema que, según él, ha descuidado el cristianismo. “Fe y razón deberían estar en relación mutua. Esto vale no solo para el desarrollo intelectual de la religión, sino también para la vida práctica y la proclamación de la moral”, afirma. Su discurso unifica la mística cristiana con la psicología moderna y la filosofía oriental.
Considerado hoy uno de los autores de temas espirituales más importantes, Grün estuvo en Colombia dictando varias conferencias que tuvieron gran acogida, pese a que sectores conservadores del catolicismo criticaron a la Conferencia Episcopal por permitirle su ingreso al país.
divendres, 13 d’abril del 2012
Cómo gestionar los malos recuerdos
Puedes recurrir a cualquiera de las terapias existentes. E incluso a todas ellas, si te ves con ánimos de saborear una vez y otra la amargura de tus desgracias.
A mí, personalmente, el plan que me parece más inteligente es exactamente éste que me han enviado por Facebook:
Lo cual no significa que no hayas podido, antes del entierro, sacar todas las conclusiones que desees al hecho en cuestión. Ni tampoco que, a lo mejor, necesites durante un cierto tiempo la ayuda de un profesional y de un hombro amigo donde llorar.
Pero algún día te tocará enterrar los malos recuerdos y seguir adelante sin mirar atrás.
Cuanto antes, mejor.
A mí, personalmente, el plan que me parece más inteligente es exactamente éste que me han enviado por Facebook:
Lo cual no significa que no hayas podido, antes del entierro, sacar todas las conclusiones que desees al hecho en cuestión. Ni tampoco que, a lo mejor, necesites durante un cierto tiempo la ayuda de un profesional y de un hombro amigo donde llorar.
Pero algún día te tocará enterrar los malos recuerdos y seguir adelante sin mirar atrás.
Cuanto antes, mejor.
dissabte, 10 de març del 2012
El dolor afecta negativamente la función cognitiva en la fibromialgia
De La Fibromialgia no es el final de la vida
6° Congreso Mundial del Instituto Mundial del Dolor: Resumen 112. Presentado el 4 de febrero 2012.
El dolor es el factor primario que contribuye al deterioro cognitivo en pacientes con síndrome de fibromialgia, por encima de la depresión, ansiedad, fatiga, problemas de sueño, y el uso de medicamentos, reportó el Dr. Stefan Duschek, de la Universidad de Munich, en Alemania, en el 6° Congreso Mundial del Instituto Mundial del Dolor.
Los pacientes con fibromialgia obtuvieron peores puntuaciones que los sujetos sanos de control en cuanto al pensamiento matemático y el control de la atención. "Una gran parte de la diferencia en estas pruebas es explicada debido al dolor", dijo el Dr. Duschek. "El factor más importante que subyace a estos déficits es el dolor, nada más; no es la depresión, ni la ansiedad, sino el dolor."
Los resultados corroboran la presencia de deterioro sustancial cognitivo en pacientes con fibromialgia, aunque el debate sigue abierto, dijo el Dr. Duschek. Este estudio "agrega evidencia a la sugerencia de que el factor más importante es el dolor. Existen interacciones entre el dolor, la ansiedad, la depresión y la función cognitiva ... pero el factor más importante parece ser el dolor."
6° Congreso Mundial del Instituto Mundial del Dolor: Resumen 112. Presentado el 4 de febrero 2012.
El dolor es el factor primario que contribuye al deterioro cognitivo en pacientes con síndrome de fibromialgia, por encima de la depresión, ansiedad, fatiga, problemas de sueño, y el uso de medicamentos, reportó el Dr. Stefan Duschek, de la Universidad de Munich, en Alemania, en el 6° Congreso Mundial del Instituto Mundial del Dolor.
Los pacientes con fibromialgia obtuvieron peores puntuaciones que los sujetos sanos de control en cuanto al pensamiento matemático y el control de la atención. "Una gran parte de la diferencia en estas pruebas es explicada debido al dolor", dijo el Dr. Duschek. "El factor más importante que subyace a estos déficits es el dolor, nada más; no es la depresión, ni la ansiedad, sino el dolor."
Los resultados corroboran la presencia de deterioro sustancial cognitivo en pacientes con fibromialgia, aunque el debate sigue abierto, dijo el Dr. Duschek. Este estudio "agrega evidencia a la sugerencia de que el factor más importante es el dolor. Existen interacciones entre el dolor, la ansiedad, la depresión y la función cognitiva ... pero el factor más importante parece ser el dolor."
dijous, 8 de desembre del 2011
El cerebro de los niños maltratados reacciona de forma similar al de los soldados en combate
El cerebro de los niños que han sufrido o convivido con la violencia en sus hogares reacciona con mayor facilidad frente a las amenazas externas. Esta adaptación les mantiene fuera de peligro pero les hace más vulnerables ante problemas de salud mental que puedan sufrir en el futuro, como la ansiedad o el estrés.
Investigadores ingleses han realizado un estudio donde explican que cuando un niño ha vivido en un ambiente violento dentro de su familia, su cerebro se vuelve cada vez más ‘atento’ ante posibles amenazas.
Investigadores ingleses han realizado un estudio donde explican que cuando un niño ha vivido en un ambiente violento dentro de su familia, su cerebro se vuelve cada vez más ‘atento’ ante posibles amenazas.
Los resultados que han obtenido este grupo de científicos, publicados en la última edición de la revista Current Biology, revelan que los niños que viven en entornos de violencia familiar y los soldados expuestos a situaciones de combate presentan patrones de actividad cerebral comunes.
dissabte, 8 d’octubre del 2011
Una dosi de cortisona pot evitar el trastorn per estrès postraumàtic
de Yaiza Martínez

Investigadores de la Universidad de Tel Aviv y de la Universidad Ben-Gurion, en Israel, han descubierto que una pequeña dosis de un medicamento común, la cortisona, puede evitar el trastorno por estrés postraumático (TEPT), si se suministra hasta seis horas después de sufrir un evento traumático.
Cuando cualquier persona padece un trauma, de manera natural su cuerpo incrementa su producción de cortisona. Los investigadores israelíes probaron a aplicar este mismo proceso, de forma artificial.
Los resultados obtenidos indicaron que la propensión a desarrollar el trastorno por estrés postraumático tras un trauma podría reducirse un 60%, gracias al suministro de este medicamento.
Según los científicos, resulta imposible establecer el momento en que se presentarán o desarrollarán la mayoría de los problemas psiquiátricos. En el caso del trastorno por estrés postraumático, sin embargo, la situación e...
Cuando cualquier persona padece un trauma, de manera natural su cuerpo incrementa su producción de cortisona. Los investigadores israelíes probaron a aplicar este mismo proceso, de forma artificial.
Los resultados obtenidos indicaron que la propensión a desarrollar el trastorno por estrés postraumático tras un trauma podría reducirse un 60%, gracias al suministro de este medicamento.
Según los científicos, resulta imposible establecer el momento en que se presentarán o desarrollarán la mayoría de los problemas psiquiátricos. En el caso del trastorno por estrés postraumático, sin embargo, la situación e...
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
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