dilluns, 26 de novembre del 2012

Relacions mútues a l'Església

¡Mutuas relaciones en la Iglesia!”, cuestión recurrente: ¿cuándo y cómo solucionarla?
José Cristo Rey García Paredes
Lunes 26 de Noviembre del 2012
http://www.ciudadredonda.org

Las “mutuas relaciones” entre Obispos y Religiosos en la Iglesia es un tema recurrente, desde que el Papa aprobara y decretara publicar el 23 de Abril de 1978 el documento preparado y elaborado por la Congregación para los Religiosos e Institutos seculares y la Congregación para los Obispos, titulado “Mutuae Relationes”.

Se han multiplicado los encuentros, los comentarios. Todavía ahora, en el 2012 el tema sigue siendo debatido. ¿Qué es lo que ocurre? ¿Dónde está la dificultad? ¿Existe alguna vía de salida?

Aunque el grupo de los “religiosos y religiosas” sea muy significativo en el conjunto de la Iglesia, el debate de las “mutuas relaciones” no debería quedar reducido a ellos y ellas y a los Obispos. Las relaciones en la Iglesia, como cuerpo, son, deben ser multidireccionales.

No hay que olvidar que el problema no es únicamente las relaciones entre religiosos-obispos; también resultan problemáticas y difíciles las relaciones en otros colectivos como los movimientos, las comunidades eclesiales de base, las mujeres cristianas, los laicos respecto a la Jerarquía, la Iglesia de los pobres respecto a Iglesias aburguesadas, la teología y el magisterio, las iglesias particulares y la iglesia mundial. Tales dificultades de relación indican que este “cuerpo” de la Iglesia -al cual denominamos “Cuerpo de Cristo”- no funciona bien. Sus miembros no viven en armonía y producen por una u otra parte constantes desajustes. ¡La solución se llama “mutuas relaciones”! Reparemos en el significado de la doble expresión “relaciones” y “mutuas”.

Tomar conciencia de las “relaciones” nos lleva a comprender que sin interconexión nos encaminamos hacia la parálisis y la inutilidad o ineficacia. Sólo la relación salva al cuerpo. La falta de relación lleva a la metástasis de los miembros y repercute después en el todo. La herejía es una forma de metástasis. Aunque no es fácil discernir en qué personas o grupos la herejía se establece.

Tomar conciencia de la reciprocidad de las relaciones o de las “mutuas” relaciones, nos hace comprender que éstas han de ser “de ida y vuelta”. No basta encontrar en la cabeza el centro de relación; también la cabeza debe encontrar en todos los miembros su punto de relación; y todos los miembros han de encontrar su centro de relación en todos los demás. Con su exhortación “amaos los unos a los otros”, Jesús, nuestro maestro, lo expresó de forma sublime. Hay relaciones “mutuas” allí dónde se da un auténtico encuentro entre personas o grupos de personas que se dignifican mutuamente, que dialogan sin impaciencia y con humildad, que fraternizan porque se sienten hijas e hijos del mismo Dios Padre y se reconocen en la diferencia de sus carismas recibidos del Espíritu. No hay “mutualidad” allí donde solo uno se inclina ante el otro, donde el uno manda y el otro se somete, donde se discrimina y humilla. Un bello ejemplo de “mutualidad” acontece en el inicio de la liturgia eucarística entre la Asamblea y el Celebrante: éste dice: “El Señor esté con vosotros” y la Asamblea responde “y con tu espíritu”.

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La vida religiosa hoy no desea eximirse de la vida eclesial. Desea ser iglesia, sentirse iglesia, sentir con la iglesia. Y se plantea cómo relacionarse con todas las formas de vida eclesiales y con todas las iglesias particulares en las cuales está presente. Es obvio que en este contexto tienen una especial importancia los obispos de las Iglesias particulares con su presbiterio y su laicado, con sus proyectos misioneros y pastorales.

La dificultad que implican las mutuas relaciones entre “religiosos y obispos” no son únicamente debidas a las características de la vida religiosa. Son un síntoma de las difíciles relaciones dentro de la Iglesia. Si la vida consagrada está constituida mayoritariamente por mujeres, las mutuas relaciones tienen mucho que ver con la relación entre “lo masculino y lo femenino” en la Iglesia: cuestión que sigue siendo problemática irresuelta, y más allá donde impera el machismo o un feminismo radical. Si además, a las hermanas sumamos los hermanos laicos -¡una realidad todavía más mayoritaria en la vida religiosa!-nos encontramos con la seria dificultad de las mutuas relaciones entre el clero y el laicado; allí donde impere el “clericalismo” o el laicado radical, estas relaciones se vuelven enormemente frágiles y conflictivas. Si contemplamos la vida religiosa desde la perspectiva de los ministros ordenados religiosos nos topamos con las dificultades de relación dentro del mismo clero, de la misma diócesis, con la impresión de que quienes pertenecen a una congregación u orden sienten muy debilitada su pertenencia a la diócesis; en ellos se detecta las difíciles “mutuas relaciones” entre unas iglesias particulares y otras, incluso dentro del mismo colegio episcopal y sus presbíteros.

Entre varones y mujeres: La relación entre lo masculino y lo femenino en la Iglesia ha sido y sigue siendo “desigual”. No se puede sinceramente hablar de “mutuas relaciones”. No somos los varones quienes tenemos que decir que las relaciones funcionan muy bien y que son las adecuadas. Son ellas, nuestras hermanas, quienes nos deben decir cómo se sienten. ¡Claro que hay mujeres muy sumisas y dispuestas a aceptar lo que sea! ¡Están resignadas ante lo que consideran una condición ineludible y necesaria! Pero también hay mujeres que con la evolución histórica y sus luchas, descubren la dignidad de lo femenino y la necesidad -para bien de la humanidad- de acogerlo e incluirlo en el espacio de las relaciones. Se pide que las relaciones sean mutuas en la pareja, en la familia, en la sociedad, en la política, en la economía, en el trabajo. Poco a poco la sociedad se hace más sensible ante ello. Pero ¿qué decir de las mutuas relaciones en el Cuerpo de la Iglesia? ¡Que hablen nuestras hermanas y digan como se sienten de aceptadas, de escuchadas… Y todavía más: las mujeres religiosas o consagradas son miradas por no pocos varones desde una superioridad intelectual; y se las valora en la medida en que aplauden nuestros discursos y decisiones, pero no se les deja espacio para que ellas también hablen y decidan.

Entre laicos y clérigos: dijo paradigmáticamente san Agustín “con vosotros soy cristiano; para vosotros soy obispo”. La conjugación del “con” y “para” es el principio armonizador del cuerpo de Cristo. El “para vosotros” establece relaciones de “servicio”, de auténtica ministerialidad. Corresponde al “vosotros laical” reconocer si el servicio del “para” es en realidad tal y si no se ha depravado en un mero “poder sobre”. Hay un laicado muy insatisfecho respecto al servicio que recibe: unas veces atemorizado, otras veces alterado, otras veces resignado para no causar problemas. El neo-clericalismo emergente, teledirigido por un conservadurismo de resistencia, rompe relaciones y aleja de la Iglesia a un laicado que en otras circunstancias mantendría su conexión eclesial.

Entre lo diocesano y lo eclesial mundial: las mutuas relaciones en la iglesia particular han de ser inteligentes. Una comunidad religiosa no está en una Iglesia particular transplantada y desarraigada del árbol del que procede. Una comunidad religiosa no está en una Iglesia particular sólo por imperativo diocesano, sino también por imperativo pontificio. Las relaciones que se establecen no son únicamente intra-locales, sino inter-locales y trans-locales. Para una iglesia particular es un regalo del Espíritu contar con comunidades trans-locales, con movimientos trans-diocesanos, porque le abren el horizonte a lo católico, a lo mundial. Las relaciones mutuas que se establezcan han de ser, por lo tanto, inteligentes y afectivas. La llegada de una comunidad religiosa a una diócesis implica una “re-organización” interna de la diócesis. Pero, a su vez, las iglesias particulares re-organizan las Provincias o circunscripciones de los religiosos o religiosas y hasta los mismos Institutos a nivel global.Incluso el presbiterado religioso en una iglesia particular está marcado por una misión congregaciones trans-particular.

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La tradicional “exención” -¡expresión y concretización jurídica de una realidad teológica!-, considerada por algunos como “privilegio” que lesiona la organización diocesana, no es tal, sino el reconocimiento de la “trans-diocesanidad” propia de una vida religiosa o consagrada con aprobación pontificia al servicio de todas las iglesias particulares del planeta. La exención implica el reconocimiento y la acogida de una aportación carismática a la Iglesia diocesana, a su misión, a su espiritualidad. La Iglesia diocesana acoge el don del Espíritu que sopla como quiere, donde quiere y el tiempo que quiere. “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó”. Por eso, la diócesis no fuerza esa presencia carismática, ni la domestica, ni la institucionaliza de tal forma que pierda su singularidad. Se reorganiza para acogerla.

A la tradicional “exención” se une hoy -¡más que nunca!- la “inserción” en la Iglesia particular, especialmente en sus zonas de marginación y pobreza. Donde la vida consagrada encuentra su espacio de misión carismática es cuando atiende y se inserta en el mundo de la pobreza, la necesidad, la ignorancia, la marginalidad, las alarmas sociales emergentes. En determinadas circunstancias los institutos religiosos pueden ofrecer a las iglesias particulares el apoyo de sus redes. La vida consagrada carismática quiere ser muy respetuosa con la realidad eclesial particular y quiere evitar cualquier rasgo de autosuficiencia, de imperialismo globalizante, aunque a veces no lo consiga. Su presencia en las iglesias particulares viene acompañada de procesos de “kénosis”, de servicio humilde, atento a las necesidades y la disponibilidad para atender a lo más urgente y necesario en situaciones de emergencia. La Iglesia particular ha de saber que ninguna comunidad de vida religiosa o consagrada es autónoma: tiene el correctivo permanente de la Provincia o circunscripción y de todo el Instituto. Los Capítulos Generales y Provinciales sirven de correctivo, de orientación, de revisión y proyecto. Así mismo, es beneficioso para la comunidad de vida consagrada –inserta en una diócesis- el que la Iglesia particular la cuide, le pida fidelidad, la corrija, la estimule. ¡Qué bueno es que lleguen a los Capítulos provinciales y generales los deseos de las Iglesias particulares, las energías del Espíritu que de ellas se desprenden! No bastan los proyectos mundiales, también se hace necesario “localizarlos”, “diocesanizarlos”, realizando en cada lugar una tarea hermenéutica acompañada y discernida también por la Iglesia local.

Por esto, bien podemos hablar de la “exención inserta” para expresar al mismo tiempo la libertad carismática, la catolicidad y también la contextualidad eclesial particular.

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Demasiadas realidades están implicadas en el tema recurrente de las “mutuas relaciones”. Es lo propio de la “ecología del Espíritu”. ¡Todo está conectado! Por eso, no hay que reducir la perspectiva. Nada conseguiremos con plantearnos sin más la relación entre “obispos y religiosos”: la cuestión es eco-eclesial. La Iglesia está necesitada -para responder a la gran eclesiología de la comunión del Vaticano II- de una re-organización interna, de una eclesiología de las formas de vida cristiana y de ministerialidad cristiana. La Iglesia de las formas de vida y de ministerio necesita re-encontrarse en la única misión, en la “missio Dei”, en la “missio Spiritus”. No se trata de colaborar principalmente con el Papa y con los Obispos, sino de colaborar todos con la “missio Dei”. Sólo desde esta profunda fe en el Espíritu del Hijo y del Padre, que lleva adelante el proyecto de la Creación y de la Salvación, sólo desde un serio compromiso en su “misión” nos encontraremos todos, descubriremos nuestros carismas y servicios, reconoceremos los carismas y servicios de los demás y nos sabremos llevados por el mismo Espíritu. “Hay en la Iglesia diversidad de ministerios, pero unidad de misión”, decía programáticamente el Decreto “Apostolicam actuositatem”, n. 2 del Concilio Vaticano II. Un número realmente fantástico que convendría re-leer, meditar y poner en práctica hoy.

Sí, la Iglesia necesita reorganizarse desde la misión. Y también la vida religiosa dentro de la Iglesia necesita reorganizarse desde la misión. Y ¡establecer las mutuas relaciones desde este presupuesto! Tanto amó la Iglesia al mundo, que estableció dentro de sí unas relaciones mutuas de tal calidad que “el mundo comenzó a creer”.

diumenge, 25 de novembre del 2012

Humanitzar la humanitat

Una reflexió des d'Amèrica Llatina que pot servir a l'Església d'Europa

Humanizar a la humanidad – ¿Cuando las iglesias van a despertar?, de Ermanno Allegri, Director de ADITAL

“Vine a traer una hermosa noticia a los pobres…” (Lc 4,18-21). Palabras breves y claras, sin rodeos. Así fue como Jesús se presentó en la sinagoga de Nazaret, leyendo las palabras del profeta Isaías. El pobre no es una idea, es gente, persona concreta que sufre. Es urgente retomar el anuncio de Jesucristo, porque nos damos cuenta que esa categoría es amplia y va más allá de los datos estadísticos de la economía. Hay, efectivamente, en América Latina una nueva realidad y, en algunos países, pobreza-hambre-miseria han dado lugar a las nuevas clases con cierto poder adquisitivo. Algunos gobiernos progresistas lograron realizar avances significativos.

Por lo tanto, la sociedad es más compleja y nuestro análisis debe alcanzar mayor profundidad. De hecho, una persona es no sólo economía y consumo; tiene aspiraciones profundas y esenciales en sí misma que se realizan a través de los elementos género, etnia, cultura. Cuando esta realización es negada se crea una multitud de nuevos pobres y excluidos, miles de millones de personas que muchos sectores de las iglesias ignoran por completo y consideran, tal vez, como simples ‘efectos secundarios’ de un proceso social.

Debemos abrir nuestros ojos y redescubrir el significado de nuestro ser cristianos como de Iglesia de los Pobres y lo que ello implica para nuestra práctica. Sin entrar en análisis específicos de diferentes modalidades de pobres, vamos a intentar enumerar las viejas y nuevas categorías de pobres/excluidos sabiendo que esa lista podría ser mucho mayor:

• Los pobres miserables: sin de ropas, hambrientos, víctimas de las especulaciones con los precios internacionales de los alimentos por parte de los bancos de inversión
• Las víctimas de las drogas: los adictos a las drogas, sus familias y las personas que pierden la vida en el submundo del tráfico
• Las víctimas de la violencia en asaltos, venganzas, hostilidad de pandillas, acciones de exterminio y ‘limpieza social’
• Las víctimas de la discriminación: negros, indígenas, habitantes de favelas o barrios muy pobres, enfermos de SIDA
• Los encarcelados
• Los secuestrados
• Los desaparecidos
• Muchos trabajadores en fábricas, en la pesca, la minería…
• Las minorías sexuales: gays, lesbianas, transexuales, travestis
• Las personas sin hogar que viven en la calle
• Los torturados por dictaduras o en las prisiones y delegaciones de policía
• Mujeres, víctimas de la violencia machista asesina, hasta el femicidio
• Las víctimas del tráfico de personas con fines de explotación sexual, explotación laboral y de venta de órganos
• Los migrantes que huyen de las guerras y el cambio climático, o buscando oportunidades de vida
• Los que desaparecen a través de mares, desiertos y fronteras, persiguiendo como sueños empleo y libertad (1)
• Los exiliados por las dictaduras
• La multitud de los que viven temerosos, escondiéndose, por no tener documentos
• Las víctimas de la prostitución, mujeres, niños, niñas, adolescentes
• Las personas con discapacidad por enfermedades, accidentes de trabajo, accidentes de tráfico
• Los que sufren padecimientos crónicos y los enfermos mentales
• Los alienados por las ideologías y religiones (fanatismos, fundamentalismos)
• Las víctimas del alcoholismo
• Las personas sin casa y los desalojados de la tierra que habitaban
• Las personas ingenuas y sencillas, víctimas de los especuladores
• Los débiles y cansados que no soportan más el peso de la vida y las dificultades
• Los ancianos
• Los trabajadores desempleados o con empleos precarios
• Los analfabetos y los que no tienen los medios para continuar sus estudios
• Los enfermos abandonados por los sistemas de salud
• Las víctimas de ‘desastres naturales’, terremotos, tsunamis, inundaciones, huracanes
• Las vidas destruidas por la guerra, un mercado multimillonario en ascenso.
• Los trabajadores rurales sin tierra, sin agua.

Una humanidad cansada, masacrada, agonizante: por mucho menos sufrimiento, Yahveh sintió compasión al escuchar los gritos de desesperación y se puso al lado de un pueblo de esclavos. (Ex 3,7 -8) ¿Y nuestras iglesias?

¿Existen causas, o es que así tiene que ser?

Hoy en día, esas clases de pobreza no son resultado de la falta de recursos para proveer lo necesario para la vida. Los recursos naturales y tecnológicos de que disponemos hacen posible promover un cambio radical en la humanidad. Pero, la acumulación, la corrupción, el saqueo a las arcas públicas, los gastos inútiles, el lujo y derroche, el modelo consumista de desarrollo que gasta irracionalmente las energías del planeta, son estas las raíces de tantas miserias y vidas exterminadas.

La base de la producción no es determinada y orientada por las necesidades vitales de la población del planeta, sino por el mercado teniendo en cuenta el interés y el máximo beneficio del capital.

¿Y el escándalo de los paraísos fiscales? Es la moderna versión capitalista del Paraíso Terrenal, con exclusividad para algunos elegidos: es el asalto más grande desde Adán y Eva.

La crisis que ha vivido el mundo desde el año 2008 ya ha engrosado las estadísticas de los hambrientos en más de 500 millones de personas. Es el crimen global del capital financiero, del dinero que sólo produce dinero, sin producir tan solo un palito de fósforo. Un artículo de la revista Carta Capital, en Brasil, cita a James Henry, especialista en análisis de los paraísos fiscales y explica: “Una elite mundial súper rica explota las brechas existentes en las reglas internacionales de impuestos para ocultar en otros países la extraordinaria riqueza de 21 trillones de dólares, equivalentes a la suma de los PIBs de los Estados Unidos y de Japón (…) 20 trillones de dólares fueron drenados de decenas de países a jurisdicciones protegidas por el sigilo, como Suiza y las Islas Caimán”. (2)

Esta riqueza, continúa la revista citando al mismo investigador, “está protegida por una banda muy bien pagada y esforzada de facilitadores profesionales que trabajan en las industrias de los bancos privados, en abogacía, contabilidad y orientación de inversiones”. (…) “Según los cálculos de Henry, 9,8 trillones de dólares en activos pertenecen a sólo 92.000 personas, o sea el 0.001% de la población mundial. (…) Estas estimaciones revelan una falla sorprendente: la desigualdad es mucho, mucho peor de lo que muestran las estadísticas oficiales”. (3)

92.000 personas que serán juzgadas por Dios en sus responsabilidades en la creación de la miseria y la exclusión. A menos que tomen conciencia a tiempo que su riqueza se está pudriendo como el maná que algunos hebreos “muy vivos”, al cruzar el desierto, recogían y acumulaban para el día siguiente. (Ex.16, 19-20).

El término rico también incluye a personas y grupos que no necesariamente tienen grandes cantidades de bienes y dinero; comprende a muchos profesionales, comunicadores, intelectuales… que venden su inteligencia y capacidades a la ‘bestia fiera’ del sistema dominante para crear y mantener estructuras de opresión y exclusión. (Ap. 13 y 14, 9-11).

En toda esta historia muere gente, mueren millones de personas; los pobres y excluidos mueren abandonados, hambrientos, en condiciones inhumanas, sin poder realizarse como mujeres y hombres libres, hijas e hijos de Dios. Miles de millones de vidas humanas lanzadas fuera de la existencia como si fueran escoria y basura desechable. Y brota una pregunta: ¿”Puede un cristiano, un ser humano tener cuentas en paraísos fiscales; puede ser propietario o Gerente de Banco, fabricar y comercializar armas y diamantes? ¿Puede disfrutar de lujo en sus ceremonias y casas, etc.?”.

Conversión al pobre/Cristo y a la Economía

¿Por qué nuestras iglesias no se declaran ‘estado de calamidad pública’ en sus instituciones y sus actividades ante la emergencia que vive el mundo? La Caridad de los Cristianos (ser para servir) en las relaciones personales y en las cuestiones sociales y políticas debe estar presente y ocupar más nuestras estructuras, nuestro tiempo y nuestras energías. Esta es la Conversión: necesaria y urgente en TODAS las iglesias.

¿Vamos a hacer un alto en el camino? Y, en los próximos cinco/diez años, vamos a contar todos los domingos en las iglesias la parábola del rico comelón y del pobre Lázaro, identificando y llamando al comelón y al pobre Lázaro por sus nombres y funciones en nuestra sociedad actual. Para no ser monótonos, podríamos alternar esta lectura con la del capítulo 25 del Evangelio de San Mateo y las Bienaventuranzas. Y hablar bien claro sobre la condenación que espera a los ricos. Así, incluso alguno que otro puede convertirse (Lc 19, 1-10).

¿Qué comprende la conversión al rostro de Cristo hoy? También conversión al estudio de la economía: sí, convertirnos a la economía significa alcanzar capacidad (ser competentes) para entender los mecanismos de acumulación y explotación; es decir, saber reconocer a los responsables ‘anónimos’ que en reuniones de unas horas deciden sobre la muerte o por la vida de miles de millones de personas. Estos ‘anónimos’ tienen nombres; sabemos quiénes son; los indignados en las calles saben identificarlos. Y así, poder entender la perversidad y el carácter satánico del sistema que el Apocalipsis describe con tanta claridad: Está al alcance de nuestras manos. Es sólo abrir Los Libros y leer y escuchar lo que el Espíritu dice a las iglesias.

El proyecto de los pobres

Las iglesias deben despertar a esta tarea de humanización mundial. Es una auténtica ‘revolución cultural’ la que estamos necesitando en nuestras iglesias. Es lo que nos dice el documento de Aparecida: “La Iglesia es la vivienda de pueblos hermanos y casa de los pobres. (4) (…) Nuestra mayor amenaza es el pragmatismo mediocre de la vida cotidiana de la Iglesia, en la que, aparentemente, todo procede normalmente, pero en verdad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad”. (5)(…) La Iglesia necesita de una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad al margen de los sufrimientos de los pobres del continente” (6). La Conferencia de Aparecida y el Foro Social Mundial: Constituyen el Pentecostés del tercer milenio.

Por otro lado, hay mucho dinamismo aconteciendo: Las cuatro Jornadas Teológicas Regionales realizadas a lo largo de 2011 en América Latina y el Caribe (en Guatemala para Centroamérica; en Chile para el Cono Sur; en México para América del Norte; y en Colombia para los países andinos), todas ellas de cara al Congreso Continental de Teología celebrado en São Leopoldo, en octubre de 2012; innumerables semanas teológicas, simposios, cursos y estudios; la actividad de las CEBs y de las Pastorales Sociales; decenas de nuevas teologías que han surgido (teología de la tierra, de la mujer, del trabajo, del negro, la teología indígena, maya, garífuna…), muestran que el Espíritu de Dios habla fuerte al alma de este Continente y que siempre hay gente que hace de su fe y espiritualidad una luz para encarnar y construir el Reino, el gran propósito de Jesucristo.

La historia reciente de América Latina demuestra que los cristianos tenemos capacidad para hacer acontecer este milagro, porque creamos nuevos tiempos en nuestros países colaborando con miles de grupos y movimientos sociales. Incluso tenemos la ‘parresia’ (el valor, el coraje de los apóstoles de anunciar el mensaje) de afirmar que nos convertimos en referencia a otras experiencias en el mundo.

Muy bien escribió la teóloga colombiana Consuelo Vélez (7): “Poco a poco nuestro continente latinoamericano se ha ido posicionando como un interlocutor válido frente a los países del primer mundo y ha fortalecido su identidad cultural y religiosa, dejando de sentirse receptor de todo lo que venga de afuera para ofrecer sus propias riquezas. En el campo teológico esto ha sido claro en la llamada teología latinoamericana que partiendo del método pastoral ver-juzgar-actuar, ha producido una teología capaz de asumir la realidad de pobreza y exclusión que ha marcado tanto la vida del continente y ha ido más allá, asumiendo los nuevos desafíos que se perciben, tales como la cuestión ecológica, la indígena, la realidad de la mujer, la afroamericana, el pluralismo cultural y religioso, etc.”

No vamos a renunciar a la posibilidad de revelar a las iglesias y al mundo lo que el Espíritu hizo surgir en medio de nosotros: es el resultado de la vivencia evangélica y del sufrimiento de tantas vidas ofrecidas en la construcción de la justicia y la democracia. Hay millones de personas de buena voluntad que en nuestras iglesias, en los movimientos sociales o dentro de iniciativas y en diferentes instancias de gobierno miran con angustia y coraje este momento histórico para poner a los pobres en el centro de un proyecto de humanización.

No vamos a dejar que el interés asesino de personas y grupos económicos tome el control de las sociedades del presente y del futuro. Las múltiples crisis que estamos viviendo hoy apuntan a un cambio de época. La historia no debe volver atrás. En 50 años tendremos un mundo radicalmente diferente de lo que vivimos hoy en día, o para bien o para mal: es una tarea para las próximas décadas. Será una larga y penosa gestación porque una era no cambia por decreto o por voluntarismo de unos cuantos iluminados. Los cambios estructurales y profundos, en las iglesias y en la sociedad, solamente serán producidos y sostenidos si se da una multitud de hombres nuevos y mujeres nuevas, honestos y competentes, como protagonistas de este proceso. Comenzando por nosotros mismos.

Notas:

(1) Se estima que más de 20.000 personas murieron en el trayecto por el mar Mediterráneo, intentando llegar a Europa desde África, en los últimos 20 años.
(2) Carta Capital – Brasil, 01.08.2012, pág. 68 y 69. Artículo de Heather Steward, citando a James Henry, autor de El precio del offshore revisado, divulgación exclusiva del Observer.
(3) ibíd.
(4) Documento de Aparecida, 8.
(5) ibíd., 12.
(6) Ibíd., 362.
(7) América Latina. 16.08.12 [Congreso Continental de Teología] Acompañando nuestro caminar teológico latinoamericano

[Traducción:ricazuga51@yahoo.com].

http://www.redescristianas.net/2012/11/24/humanizar-a-la-humanidad-cuando-las-iglesias-van-a-despertarermanno-allegri-director-de-adital/

Rei i Testimoni de la Veritat



"Per això he vingut al món, per testimoniar a favor de la veritat" Jo 18,37

La veritat és.
La mentida és manca d'ésser, no-ésser.
Les mitges tintes són graus diversos d'ésser i no ésser.

Déu és la Veritat perquè és l'Ésser en la seva plenitud.
Jesús és Veritat perquè transparenta plenament el que Déu és,
de la mateixa manera que les persones transparentem amb la nostra vida allò que som íntimament.

Tant de bo que la nostra amistat amb el Senyor sigui tan profunda, tan íntima,
que ens faci ben semblants a Ell,
i així també el transparentem a Ell en la nostra vida.

Perquè aquesta és l'única manera efectiva de donar testimoni de la veritat,
és a dir d'evangelitzar.

dissabte, 24 de novembre del 2012

25 de novembre: digues NO!!


A més de ser el dia de les eleccions per elegir el nou Parlament de Catalunya, demà és el DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLÈNCIA DE GÈNERE.

Sisplau, no oblidis totes les nenes i dones que pateixen arreu, sotmeses a tota forma de violència: Es calcula que són el 70% del total. I fes el que puguis per evitar-ho.

NOTA D'ACLARIMENT: Cobrar menys per la mateixa feina, negar-los el dret a la paraula o vot en les organitzacions o entitats, no deixar-los seguir la seva vocació... són també formes de violència.