divendres, 6 de setembre del 2013

"Cogombres torts"


Pepinos torcidos en un mundo resquebrajado

Gabriel Jaraba* - La santa a quien una vez adopté como patrona es Juliana de Norwich, ermitaña inglesa del siglo XIV (1342-1416) cuyo lema es: “Y todo está bien, y todo estará bien, y todas las cosas estarán bien”. A unos les puede sonar como una declaración de conformismo acrítico, y a otros, como una evasión mística. Este es un extraño mundo en el que la palabra “místico” se usa como desprecio, a este nivel alcanza la barbarie. Cuando místico viene del griego “mystos” (silencioso, callado, escondido). Ese es el silencio de Juan de la Cruz y de quienes pensamos que lo verdaderamente importante permanece oculto a la simple vista.

Juliana no hace otra cosa que estar de acuerdo con Dios, quien una vez culminada Su creación “vio todo lo que había hecho y he aquí que era bueno en gran manera” (Gen. 1:31). Juliana aparece en ciertos iconos con un gato en su regazo y su mano reposando sobre su lomo, ya que se dice que Dios creó al gato para que el hombre tuviera el placer de acariciar al tigre. Los místicos son gentes que, callandito, pasan por la vida cabalgando tigres, y Juliana no es una excepción. Dejó escrita una obra magna, las Showings o Revelaciones, testimonio de sus dolorosas visiones de Jesucristo crucificado de las que extrajo una teología optimista que aún hoy sorprende: “Tan cierto como es que Dios es nuestro Padre, igualmente es verdadero que Dios es nuestra madre. Y Él reveló esto en todas las cosas y especialmente en esas dulces palabras en que dice ‘Yo soy el poder y la bondad de la paternidad, Yo soy la sabiduría y el amor de la maternidad. Yo soy la luz y la gracia que es toda bendito amor”.

Ese mundo que es “bueno en gran manera” no es un mundo perfecto. Está lleno de dolor y sufrimiento colocados en el corazón mismo de su arrebatadora belleza. Sólo Dios es perfecto, y el mundo es su creación, y por tanto, necesariamente imperfecto. Creación distinta del Creador, imperfecta pero buena; de ahí que el maniqueísmo y el panteísmo sean herejías. Lo perfecto y lo imperfecto no se oponen, “Y aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Jn 1:14), porque lo imperfecto está llamado a participar de la Gloria: “Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. (Mt. 5:48).

A algunos cristianos el ideal de perfección les ha causado a veces problemas, que en el lenguaje psicológico moderno podemos llamar neurosis. Ciertos modos de buscar la perfección parecen olvidar el hecho de que nadie se salva solo. Es conveniente entonces mirar a otro tipo de creyentes, nuestros hermanos budistas, que asumen como cierta la primera de las Cuatro Nobles Verdades de la doctrina de Buda: esta realidad es imperfecta, y por tanto insatisfactoria, incapaz de concedernos la realización última. Durante muchos años el budismo ha sido considerado pesimista por la mirada occidental, tanto cristiana como agnóstica, atendiendo a una sola de las muchas expresiones antropológicas de esa fe, la tradición hinayana o del pequeño vehículo, porque esa Noble Verdad declara que en el mundo todo es sufrimiento. O dicho de otro modo, como todo es transitorio e impermanente, nada es plenamente satisfactorio. Una manera de expresar de otro modo algo parecido al Pecado Original y a la insaciable sed de absoluto que tiene el ser humano. Si el ecumenismo es para nosotros algo más que diplomacia, tendremos que salir al encuentro de otras tradiciones, para ser interpelados e interpelar a nuestra vez. Pablo lo hizo.

Lo cierto es que cualquiera que haya tratado con budistas asiáticos de carne y hueso podrá pensar de ellos cualquier cosa menos que son pesimistas. Mis amigos tibetanos, coreanos, japoneses, nepalíes e indios que son budistas son gentes alegres y risueñas, que se desviven por ayudar a los demás y tienen un sentido práctico e inmediato de la caridad que impresiona. Budistas son muchos de quienes en Asia luchan por el cambio social; así, los intocables indios se hacen budistas o cristianos y los tibetanos del interior y del exilio denuncian la dictadura china al igual que los birmanos hacen con la propia. La centralidad de esa fe es la del llamado Gran Vehículo o Mahayana, cuyos practicantes hacen el voto de no acceder a la iluminación hasta que se haya salvado el último de los seres de todos los mundos posibles, ideal magnífico y magnánimo.

Budistas y cristianos niegan que lo material contingente sea satisfactorio, y ambos pueden inclinarse al nihilismo pero también orientarse hacia lo esencial. “No se puede servir a dos señores”, y ese imperativo no nos hace ni pesimistas ni negadores de la bondad de la creación. Se trata, simplemente, de constatar que esa imperfección es el resultado necesario de la perfección que la creó, exprésese esa perfección de modo positivo o apofático.

Se cuenta la leyenda de un ermitaño que vivía en una cueva del Himalaya, y cuando supo que su maestro, un altísimo Lama, iba a visitarle en su ermita al día siguiente, se apresuró a quitar la suciedad que cubría su altar devocional, limpiándolo todo minuciosamente hasta sacar brillo a todas las estatuas y objetos de culto. Cuando terminó la labor quedó satisfecho de la limpieza refulgente que le haría merecer los elogios de su maestro. Y entonces cayó en la cuenta de lo que había hecho y corrió a esparcir ceniza sobre lo que había abrillantado.

Los héroes espirituales de todas las latitudes tienen algo en común: suelen ser polvorientos como el altar de nuestro ermitaño que se dio cuenta del espíritu de orgullo que puede esconder el afán de perfección. Me imagino que Francisco de Asís, viviendo en plena edad media, debería tener el aspecto de un vagabundo maloliente (y en este último sentido, quizás algo más que el aspecto, dado el estado de la higiene en la época). Pienso también que un encuentro con Martín Lutero no debió representar algo parecido a la conversación amable con un caballero bienhumorado. Al uno de los mayores maestros zen japoneses del siglo pasado se le conocía como Pepino Torcido, apelativo japonés para llamar trasto a alguien. El propio Jesucristo recibió continuamente la censura de andar con gentuza poco recomendable, y si sus discípulos le lavaban los pies era por la sencilla razón de que los llevaba sucios.

Primera Noble Verdad o Pecado Original, todos somos pepinos torcidos y ninguna obra nuestra puede justificarnos. Por eso, cuando uno es un pepino torcido no tiene más remedio que tener fe en que todo es Gracia. Entonces desaparece la tensión entre perfecto e imperfecto, y se acepta con tranquilidad que todas las cosas están resquebrajadas. Y lo están por una razón: para que por esas grietas que la imperfección abre en las cosas, en el mundo y en los seres humanos pueda penetrar la Luz.

Luz Digital, Revista Diocesa de la IERE (Comunión Anglicana)

* Gabriel Jaraba és professor de la Facultat de Ciències de la Comunicació de la UAB

dijous, 5 de setembre del 2013

Per la pau: Un àpat amb moltes paraules

Una comida con poco alimento y muchas palabras para rezar con el Papa por la paz


2013-09-04 Radio Vaticana(RV).- Este 4 de septiembre Mons. Vincenzo Paglia, Presidente del Consejo Pontificio para la Familia hizo público un llamamiento a todas las familias para que participen en la jornada de ayuno y oración convocada por el Papa Francisco.

Dirigiéndose a todas las familias leemos en el mensaje:

Queridísimos: la invitación del Papa Francisco a una jornada de oración y de ayuno por la paz en Siria y en todas las naciones afectadas por el drama de la guerra, debe ser atendida con gran seriedad y compromiso por todos nosotros.

Las imágenes que han dado la vuelta al mundo y las continuas trágicas noticias interpelan nuestro corazón, nuestra inteligencia, nuestra fe. Por eso los invito a acoger la propuesta del Papa y a hacer también en su hogar un gesto de ayuno y oración.

Queridos padres, no tengan miedo de proponer a sus hijos una comida austera y mínima; será motivo para explicarles lo que está sucediendo en el mundo y cómo estos hechos terribles no nos pueden dejar indiferentes. Junto a la dureza de la crónica, no olviden comunicarles la esperanza de la paz ofrecida por Cristo Resucitado, que nos ha reconciliado con el mundo no con gestos violentos y de venganza, sino con el don de sí mismo.

No olviden invitar a los abuelos y ancianos a esta comida, hecha con poco alimento y muchas palabras; si alguno de ellos ha experimentado momentos de guerra, puede contar lo que significa vivir bajo las bombas y en la incertidumbre del mañana y cómo rezaban en esos días.

Y ustedes, muchachos y jóvenes, no se quejen si el sábado no habrá mucha comida en la mesa, sino den gracias a sus padres por lo que les ofrecen, pídanles explicaciones y motivos por los que vale la pena seguir viviendo en esta tierra marcada con demasiada frecuencia por luchas y violencia.

¡Juntos, en la mesa, para rezar! Por las familias de Siria, por los niños que mueren cada día por odio y por hambre, por los gobernantes llamados a encontrar soluciones de paz y no violentas. La lectura de un salmo, de una página evangélica, un misterio del Rosario, oraciones espontáneas hechas en voz alta, un simple canto; cada familia elija el modo que mejor le parezca para interceder, para ponerse en medio entre el misterio del mal que marca nuestra historia y el Dios de la paz que la sana y la salva.

¡Gracias!

(María Fernanda Bernasconi – RV).

dimecres, 4 de setembre del 2013

Pregària per Síria. Us hi apunteu?

Bon dia! Amb motiu de la situació dramàtica de Síria  i de la possible intervenció militar d'altres països, el papa Francesc ha adreçat una convocatòria extraordinària als catòlics, a tots els cristians, als creients d'altres religions i a totes les persones de bona voluntat perquè el proper dissabte dia 7 participin en una jornada de dejuni i pregària per la pau.

El Gran Muftí de Síria, Ahmad Badreddin Hassou, ha demanat poder ser present al Vaticà per participar en aquesta pregària. Però, fins i tot si això no pogués ser, totes les mesquites d'aquest país s'uniran a la convocatòria.

Nosaltres també ens hi podem unir a distància, potser reunint-nos amb el nostre grup o comunitat, potser deixant oberts els llocs de pregària perquè les persones que ho desitgin hi puguin entrar lliurement i estar-s'hi l'estona que puguin. 

Teniu pensat de fer això o alguna altra cosa aquest dia?
  

dimarts, 3 de setembre del 2013

Inicis: Cercant l'equilibri


Habitualment, són dues les dates que solem considerar com el començament de l'any. Una és, òbviament, l'1 de gener. L'altra és un dia indeterminat de setembre: o bé el primer dia o aquell que comença l'escola. Molts considerem que l'any natural és aquest. Quan després d'haver gaudit d'un llarg temps de lleure i superat amb èxit les calors de l'estiu, les nits d'insomni, les picades de mosquit i altres insectes, les sobretaules infinites, els aires condicionats i potser aquells mai no guarits del tot refredats d'estiu, ens plantegem el retorn a allò que anomenem "la vida normal". 

I ho fem intentant de trobar forats a l'agenda per acomodar-hi tot allò que hem determinat, entre juliol i agost, que ens és absolutament imprescindible per dur una vida plena, equilibrada, que ens ajudi a progressar en tots els sentits.

És llavors quan comencem a trobar que alguna cosa no va bé. Perquè volem fer tantes coses que les hores no donen per a tant. No, si volem dormir! 

I arriba el moment de revisar horaris, de ratllar activitats o afegir notes ("l'any vinent", "més endavant"). Fins i tot de reconsiderar objectius, de prioritzar-los. Tot un treball d'anar polint la "vida ideal" que havíem pensat.

Una altra dosi de realisme arriba quan hem d'harmonitzar els nostres desitjos de superació amb la feina, la família, el necessari descans o l'imprescindible temps extra per a tota la feinada que representa el manteniment de la llar. Com s'imposa, la "vida real"! 

I, finalment, recordant que no som omnipotents, caldrà que blindem un temps extra per a "imprevistos", perquè són aquests els que se'ns mengen sempre el nostre programa tan racional i ben organitzat. Alhora que són el que posa sal i pebre i sabor a la nostra vida.

En realitat, començar un nou any el setembre no és el mateix que començar-lo el gener. Llavors el curs ja ha començat. Quasi sempre hem elegit les activitats i els estudis que farem i els nostres objectius solen ser més elevats, més ideals, i no poques vegades força més irrealitzables.

Tant si és al gener com al setembre, els inicis tenen quelcom de màgic. Atrauen la nostra atenció, ens presenten la possibilitat de atènyer una versió millorada de nosaltres mateixos, ens remarquen que estem en el moment òptim per assolir-la o almenys acostar-nos-hi, ens empenyen a prendre decisions i a posar els mitjans. Ens obliguen a fer alguna cosa o passar un any més d'acontentament amb allò que som, que vivim, que tenim.

Si encara no us ho heu plantejat, penseu què voleu fer aquest curs, quina mena de persona desitgeu ser d'aquí nou mesos o un any, quins camins esteu disposats a emprendre, quina energia hi podeu dedicar. 

I no us oblideu d'assegurar prou temps per garantir les relacions amb les persones i seguir conreant l'amistat amb Déu. Perquè sense això, per molt que feu, la vostra vida serà buida i el vostre oci, trist.

Que Ell us il·lumini en el vostre discerniment i us acompanyi al llarg del curs.